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Legaltech: verdades, mentiras y el efecto Theranos (II)

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Legaltech: verdades, mentiras y el efecto Theranos (II)

Daniel S. Acevedo Sánchez

Creador de Legaltech en español, un podcast de Derecho, TI e innovación.

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Twitter: danielacevedos | LinkedIn: danielsantiagoacevedo

 

Hace un par de meses, habíamos comenzado con las columnas de este año hablando sobre el efecto theranos, que he definido como aquel fenómeno que ocurre lamentablemente de forma más recurrente cada vez, en donde muchas empresas de tecnología nos prometen el cielo y la Tierra en cuanto a la solución de necesidades cotidianas por medio de sus productos y/o servicios cuando en realidad no son capaces de cumplir ni con una tercera parte de esas promesas. También mencionaba que este efecto de tener expectativas más altas a lo que la realidad nos muestra lo estamos experimentando en el mundo de los servicios jurídicos y más concretamente en la aplicación de tecnologías de información en la profesión legal y enumeraba distintas soluciones, muy populares hoy en nuestra profesión, y contaba, desde mi experiencia, que tan alineadas estaban las expectativas a lo que realmente podían hacer estas soluciones en casos reales de uso.

 

Pues bien, en esta columna continuamos con el listado que iniciamos hace un par de meses esperando que sea de utilidad para el lector a la hora de implementar herramientas tecnológicas en sus organizaciones:

 

Automatización de documentos:

 

REALIDAD: Esta es una de las herramientas de legaltech que más se ha popularizado en los últimos años, posiblemente debido a que es una de las herramientas más fáciles de desarrollar técnicamente, pero no por eso deja de ser útil para los usuarios, de hecho, muy seguramente el éxito que ha tenido se deba, precisamente, a que es una herramienta de fácil uso. Esta, consiste, básicamente, en generar documentos mediante un llenado de información en ciertos campos, y esta, una vez ingresada, cae en los espacios que se encuentran en blanco que anteriormente se han dejado en un documento precargado. No tengo muchas referencias de startups en América Latina que lleven ya algún tiempo implementando este tipo de soluciones, pero hay una en particular que sí lleva hasta ahora una trayectoria importante como desarrollador de esta tecnología: Lexgo en Chile.

 

Resolución de disputas en línea:

 

VERDAD A MEDIAS: Desearíamos que esta herramienta estuviera mucho más masificada, pues sería un ayudante magnífico para descongestionar los sistemas de administración de justicia, pero, lamentablemente, no es así. Esta herramienta consiste, básicamente, en que dos partes que se encuentran en conflicto por determinado hecho acudan a una plataforma en vez de acudir a la justicia ordinaria. A veces, la plataforma misma se encarga de mediar entre las partes para la solución de dicho conflicto, como en el caso de eBay, por citar un ejemplo, o en ocasiones la plataforma integra una “cuarta parte”, un organismo oficial encargado de ayudar a las partes a que logren una solución y queden satisfechos, como en el caso de la plataforma europea para la solución de disputas en lo relacionado a las compras por internet. Sin embargo, menciono esta herramienta como una verdad a medias, porque, aunque cuenta con algunos ejemplos como los que ya se mencionaron, estos son solo accesibles para casos específicos de compras en línea, es decir, están ligados a temas relacionados únicamente a la protección del consumidor. Lo que falta aún por poner en funcionamiento, posiblemente debido a la dificultad de asegurar un cumplimiento real de la decisión por parte de la parte vencida, es un sistema de resolución de conflictos para casos civiles o comerciales cuyos acontecimientos se desarrollen por fuera del mundo del internet. Quizá hasta la fecha lo más cercano que tenemos es el proyecto Kleros ideado por Federico Ast.

 

‘Blockchain’ para registros públicos:

 

VERDAD A MEDIAS: Es cierto que en jurisdicciones como el Estado Soberano de Georgia y Suecia están realizando pilotos (En el caso de Georgia se encuentra ya en producción) para la implementación de una blockchain privada dirigida a la administración de los registros públicos de propiedad. Sin embargo, nos encontramos muy lejos aún de que estás soluciones (aún en fases de prueba la mayoría) se conviertan en aplicaciones core para la administración de registros públicos de propiedades en la mayor parte del mundo. ¿Pero cuál es la razón? Pueden ser varias, de hecho, en el 2017, Michael Graglia y otros autores dieron algunas luces alrededor de este tema, determinando cuáles podrían ser los requisitos para desplegar una solución ‘blockchain’ para este tipo de casos los requisitos a los que hicieron referencia fueron:

 

- Calidad de la información.

 

- Registros digitalizados.

 

- Una solución de identidad digital.

 

- ‘Wallets’ que admitan multirregistro.

 

- Una red privada (o híbrida) que no permita el anonimato.

 

- Una infraestructura nacional de redes de comunicación robusta.

 

- Empleados públicos entrenados en la tecnología para saber qué hacer ante los inconvenientes.

 

A mi modo de ver las cosas, hay un requisito adicional, quizás el que más obstáculo puede generar: la falta de voluntad política para brindar transparencia a los registros públicos (de propiedad, civiles, etc.). De hecho, si hubiera absoluta transparencia, eficiencia en los procesos y una verdadera promesa de no alterabilidad en la información, una blockchain no sería necesaria en lo absoluto.

 

Hasta tanto los requisitos mencionados anteriormente no sean fácilmente superados, esta tecnología tomará un poco más de un par de años en ser utilizada de forma masiva, de ahí que sea una verdad a medias.

 

Prestación de servicios en línea:

 

REALIDAD: Al igual que con la resolución de conflictos en línea, esta es una herramienta que desearíamos que estuviera masificada, pero, tristemente, aún no estamos ahí. Sin embargo, es una realidad que vivimos en la actualidad, aunque primero daré mi punto de vista sobre lo que NO es prestación de servicios jurídicos en línea:

 

- Tener una página web y ofrecer tus servicios en ella, pero luego atender de forma tradicional a tus clientes no te convierte en un startup de legaltech.

 

- Tener una firma de abogados que atienda de forma tradicional a clientes que resultan ser startups de tecnología o empresas similares a esta no te convierte por analogía en un startup o empresa de legaltech.

 

Lo que SÍ logra convertirte en un startup de legaltech por medio de la prestación de servicios jurídicos (dejando de lado por un momento la construcción de productos digitales como los mencionados arriba) es usar tecnología en alguna de las etapas del ciclo de vida del servicio, por ejemplo, usar un chatbot para la adquisición de clientes y, posteriormente, la atención inicial en la página web o en la página de Facebook como lo ha hecho, por ejemplo, Fractal Abogados o usar una plataforma digital para la administración de la relación con los clientes como lo hace la empresa BackStartup en Colombia.

 

Para concluir, creo que estaremos de acuerdo en afirmar que muchas de las ideas relacionadas al mundo legaltech, si bien son iniciativas muy loables que buscan mejorar el Derecho en su función de agente regulador del comportamiento de una sociedad, aún tienen pendientes demostrar el impacto real. Quiero ser muy claro diciendo que este escrito no es una crítica a todos aquellos emprendedores que buscan transformar el ejercicio jurídico por medio de la aplicación de tecnologías de la información. Por el contrario, es un llamado para que redoblen sus esfuerzos y para que aquellos que no se han sumado aún a este movimiento, lo hagan, pues necesitamos cada vez más personas interesadas en la renovación de la profesión, eso sí, no caigamos en la trampa del conformismo y la tergiversación diciendo que contamos con una solución de punta, cuando ni siquiera está listo el prototipo.

 

De nuevo, no caigamos en la trampa, ni oferentes, ni compradores, de creer que estamos más adelantados a la realidad. No es delito ni pecado ofrecer una versión inicial de una herramienta que tiene un desarrollo claro definido a futuro. Lo que sí está mal es hacerles creer a tus consumidores que puedes hacer más de lo que realmente estás en capacidad de cumplir.

 

* Lo aquí expresado es una posición personal y solo compromete al autor.

 

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