Finanzas para la transición: del compromiso a la acción
La transición sostenible no es una opción, es una necesidad, y las finanzas, cuando están bien diseñadas, pueden ser el motor que acelere ese proceso.Openx [71](300x120)

29 de Agosto de 2025
Eduardo Atehortúa
Socio de Sostenibilidad y Cambio Climático de Deloitte
En medio de la coyuntura actual del país en materia geopolítica, de expectativas sociales y riesgos, las instituciones financieras se encuentran en una encrucijada: ¿esperar mayor claridad o avanzar decididamente en sus estrategias de transición hacia la sostenibilidad?
La transición sostenible: una estrategia, no una reacción
Cada vez más bancos han planteado que las finanzas para la transición deben ser proactivas, integradas y centradas en la acción. Proponen apoyar a clientes en sectores intensivos en emisiones a lo largo de su proceso de transformación, sin excluirlos ni castigarlos, sino financiando el cambio. Esta postura reconoce que alcanzar las metas del Acuerdo de París requiere un enfoque inclusivo, que combine financiamiento climático, social y de adaptación.
En ese contexto, cada vez más instituciones financieras están adoptando lo que hemos llamado “no-regret moves” o, en español, decisiones sin arrepentimiento: acciones que fortalecen la estrategia de transición independientemente de los escenarios futuros. Estas decisiones ayudan a ganar resiliencia, fortalecer relaciones con clientes y avanzar hacia un modelo financiero más alineado con una economía sostenible.
Cuatro decisiones para avanzar
1. Transición climática + ambiental y social: en lugar de desarrollar planes separados, es momento de integrar los temas materiales en una estrategia de transición holística. Esto implica abordar simultáneamente el cambio climático, la biodiversidad, la equidad social y la gobernanza, de forma coherente y alineada con los riesgos y las oportunidades del negocio.
2. Finanzas sostenibles como habilitador estratégico: las instituciones financieras pueden personalizar sus productos para apoyar a sus clientes en sus propios procesos de transición, al tiempo que alinean sus portafolios con metas sostenibles. No se trata solo de ofrecer bonos verdes o préstamos sostenibles, sino de integrar estos instrumentos en la estrategia general, fortaleciendo la doble materialidad, lograr un impacto hacia afuera y gestionar el riesgo hacia adentro.
3. Debida diligencia sostenible como puerta de entrada: un enfoque integral de debida diligencia puede ser la base para aceptar nuevos clientes, entender sus trayectorias de transición y ofrecer soluciones alineadas con sus necesidades. Este enfoque permite una interacción más colaborativa y basada en el diálogo.
4. De la financiación verde a la financiación para la transición: el enfoque debe evolucionar, pasar de costear únicamente activos 100 % verdes, hacia apoyar trayectorias de mejora. Esto es especialmente relevante en sectores como la energía, transporte, agricultura o industrias pesadas, donde el cambio es gradual, pero necesario. La clave es identificar los pasos intermedios y asegurar que el financiamiento realmente impulse el progreso.
Una hoja de ruta adaptativa
La estrategia de transición no puede ser estática. Sin embargo, detenerse hasta tener certeza puede ser más riesgoso que actuar. Las instituciones financieras que avanzan con una visión clara, basada en principios, datos y colaboración, estarán mejor posicionadas para enfrentar los cambios y generar valor en el mediano y largo plazo.
La transición sostenible no es una opción, es una necesidad, y las finanzas, cuando están bien diseñadas, pueden ser el motor que acelere ese proceso.
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