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“La reforma tributaria no consideró muchos aspectos de las entidades sin ánimo de lucro”

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Sala Edición 5 - Imagen Principal

A través de la Ley 1819 del 2016, se modificó de forma importante la estructura impositiva del país. Gran parte de los tributos vigentes hasta ese entonces sufrieron trascendentales modificaciones en cuanto a su estructura y su tarifa.

 

Pero, ¿qué impacto tuvo la reforma tributaria estructural frente a las entidades sin ánimo de lucro (Esal)? ¿qué nuevas alternativas se brindan alrededor de estas organizaciones? Con el fin de responder estos y otros interrogantes, Legis y la Universidad Santo Tomás realizarán, el próximo 22 de agosto, un seminario para analizar dichos temas.

 

El invitado especial al evento es José Enoc Cano Mora, fundador y presidente de la Cámara Colombiana de Entidades Sin Ánimo de Lucro (Colces). De acuerdo con este experto, en Colombia, hay más de 350.000 organizaciones sin ánimo de lucro, lo cual se convierte en un potencial aún desaprovechado para los empresarios y la economía nacional.

 

ÁMBITO JURÍDICO: ¿Explíquenos cuáles han sido sus principales desafíos y objetivos al frente de la Colces?

José Enoc Cano Mora: Los desafíos son muchos. Propiciar la motivación de una ley en Colombia ajustada al Derecho Internacional, que no desconozca la naturaleza de las Esal y sea garante en facilitar su desarrollo en sus tareas y objetivos sociales. Hoy, hablar de organizaciones no gubernamentales (ONG), fundaciones, asociaciones, todas sin fines de lucro, bordea una estigmatización. No puede negarse que algunas han ido empañando los principios éticos, pero la actual normativa tiene muchos vacíos jurídicos.

 

Ahora bien, Colces tiene dos objetivos esenciales, con lo que busca “sostenibilidad y sustentabilidad” y “empresarialidad social”. El primero debe motivar a fortalecer y generar proyectos y tareas, para garantizar ingresos económicos a corto y largo plazo. Lo segundo pretende innovación inclusiva, esto es la “economía del bien común”, como lo define Cristian Felber.

 

Buscamos generar una interrelación de vínculos de cooperación y trabajo. Así mismo, orientar y contribuir para que en lo social se construya una sociedad más justa que priorice respeto, derechos y deberes. Lideramos espacios participativos como instrumento indispensable para generar sustentabilidad y sostenibilidad que contribuyan al desarrollo social del país.

 

Á. J.: ¿Cómo ha sido el desarrollo y el crecimiento de las Esal en estos últimos años?

 

J. E. C. M.: Hay una proliferación. Se estima que hay más de 350.000 organizaciones sin ánimo de lucro en Colombia. Es un potencial desaprovechado en articularlas en alianzas sociales, con códigos éticos y de transparencia, al sector institucional, empresarial y privado.

 

Á. J.: ¿Qué tipo de propuestas innovadoras y alianzas han surgido de estas entidades con el sector privado y empresarial del país?

 

J. E. C. M.: Una Esal es una empresa social. Los modelos de alianzas con el sector privado han demostrado ser inclusivos, innovadores y aportan muchísimo impulsando emprendimiento. Preguntemos: ¿cuánto aporta el tercer sector social al producto interno bruto en nuestro país? Ojalá, las empresas contribuyan cada día en este fundamento esencial consagrado en el Derecho Internacional. El Pacto Mundial o Pacto Global es un instrumento inspirado en principios de gestión responsable.

 

Á. J.: Al respecto, ¿qué significa enfoque de “empresarialidad social”?

 

J. E. C. M.: Dinamizamos propuestas innovadoras y responsables con un enfoque de “empresarialidad social”. La unificación de dos conceptos: el empresarial y el social. Es una nueva cultura que busca y explora valores dentro de un contexto de emprendimiento asociativo. La empresarialidad social es “emergente”, así la define el Banco Interamericano de Desarrollo. Va más allá, satisface necesidades sociales, aminora desigualdad y trae oportunidades dinámicas. Lo social está ligado necesariamente a la empresarialidad y viceversa. Es este uno de los objetivos de la Colces. Un puente determinante en romper, de alguna manera, para unir y facilitar el interés general de las Esal.

 

Á. J.: Básicamente, ¿qué información legal necesitan saber estas entidades para cumplir adecuadamente con sus obligaciones de tipo tributario?

 

J. E. C. M.: Aún falta mucha información. Diría que hay desconocimiento de la norma tributaria que hoy rige.

 

Á. J.: ¿Cómo dejó parada a las Esal la reciente reforma tributaria (L. 1819/16)?

 

J. E. C. M.: Es claro que donde el Estado no puede llegar afloran necesidades sociales. Por consiguiente, aparece una Esal para establecer el “interés común”. Llámense fundación, ONG, asociación, etc. Esta vez, preguntémonos: ¿fue coherente la reforma tributaria frente a las Esal? ¿Se tuvieron en cuenta los tratados internacionales que amparan estas organizaciones?

 

Lo humanitario y comunitario ha sido esencial a través de la historia. Inalienable en derechos. Estas organizaciones aportan una luz de esperanza y una solución, aunque transitoria, a la inmediatez de problemas en niños, ancianos, defendiendo el medioambiente, los animales, la salud, la educación, propiciando cultura y valores, etc.

 

La reforma tributaria no consideró muchos aspectos. Actualmente, una Esal tiene inconvenientes elementales: abrir una cuenta en un banco; no hay créditos para las mismas que remedien urgentes necesidades que ayuden a viabilizar sus proyectos sociales.

 

El Estado debe dar oportunidades de generar más campos de acción. Por esta razón, muchos son los vacíos que deja la reforma tributaria. A veces, parece hecha a la medida para ser arrogante.

 

Á. J.: Respecto a esta misma reforma, ¿cómo se modificó la concepción y definición que existían sobre las fundaciones y corporaciones?

 

J. E. C. M.: Hay fundaciones ricas y fundaciones pobres. Igualmente, corporaciones ricas y pobres. Al final, en la reflexión, parecieran ser iguales en “sin ánimo de lucro”.

 

Á. J.: ¿En qué puede aportar la Colces para fortalecer los mecanismos para la lucha contra la evasión y la elusión fiscal, la coyuntura económica mundial y el posconflicto?

 

J. E. C. M.: Colces apoya totalmente estos mecanismos. Son necesarios. En el posconflicto, articular organizaciones y concientizar empresas que ayuden a estimular “empresarialidad social”; a fomentar inclusión. Me atrevo a decir que, en lo social, está la llave que ayudará a abrir puertas de esperanza en Colombia.

 

Á. J.: ¿Sigue siendo fuerte la premisa de que los empresarios dan donativos a las Esal solo para conseguir beneficios tributarios?

J. E. C. M.: La Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción define estas situaciones de manera clara. Pero estoy seguro: hay más empresas buenas y de excelentes prácticas que son ejemplo en construir cimientos sólidos y dinámicos de responsabilidad social empresarial. Sumar esta clase de empresas, día a día, hace un mundo mejor y solidario.

 

Á. J.: ¿Que metodología ha impulsado la Colces para que estas estas entidades demuestren legitimidad y transparencia en el sector?

 

J. E. C. M.: Establecer una metodología general y ajustada responsable que corrija errores y trace principios para crecer y hacer de una entidad social, no solamente propuestas innovadoras, sino prácticas y responsables. Colces impulsa esta metodología. Genera investigación en emprendimiento social. Y propiciamos seminarios, foros y talleres que muestren gestión eficaz y mérito de transparencia y buenas prácticas.

 

Á. J.: La Dian y el Ministerio de Hacienda informaron que tienen listo un proyecto de decreto que les daría a estas entidades las instrucciones de registro y publicación de actividades financieras, con el fin mantener la calificación que las eximiría de impuestos, ¿qué opina de este anuncio?

 

J. E. C. M.: Si una organización es estructurada se muestra como competitiva. Debe ser integra en sus principios. Esto convalidaría en la intención confianza y compromiso en la transparencia. La ausencia de estos mecanismos propicia un riesgo. Somos partidarios de que una misión debe ser correctamente formulada. 

 

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