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06 de Diciembre de 2021 /
Actualizado hace 4 horas | ISSN: 2805-6396

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Opinión / Análisis


La llegada de los refugiados afganos a Colombia: comentarios y lecciones desde Canadá

13 de Septiembre de 2021

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La llegada de los refugiados afganos a Colombia: comentarios y lecciones desde Canadá (EFE)

Ivania Botero

Abogada y líder de área

Desloges Law Group

 

Andrew Carvajal

Abogado canadiense

Socio & Líder del Área Inmigración Económica para Latinoamérica

Desloges Law Group

 

Desde el anuncio del Gobierno Nacional hace más de dos semanas de recibir a un grupo de ciudadanos afganos en Colombia, varios sectores han especulado respecto a las condiciones en las que podrán mantenerse a los extranjeros en el país y si realmente contamos con la infraestructura logística para cumplir esta tarea. Si bien es una labor compleja de la cual todavía se tiene un alto grado de incertidumbre respecto al número de personas y su estadía, esta es una oportunidad invaluable para fortalecer la posición de Colombia como un país comprometido con causas humanitarias de envergadura internacional.  

 

Durante los últimos cuatro años, Colombia pasó de ser un país del cual salían los migrantes a uno que los recibe. Esta transición no ha sido fácil, especialmente porque nuestra legislación migratoria no contaba con procedimientos para tramitar permisos o solicitudes de refugio a gran escala. El cambio que estos temas ha sufrido en los últimos años, al igual que las modificaciones legislativas y la introducción de nuevas figuras, como los permisos especiales, representan la evolución que lentamente ha tenido el país frente a recibir migrantes y acogerlos en nuestra sociedad.

 

¿Qué se sabe hasta ahora?

 

El tránsito de los refugiados afganos se tiene presupuestado que sea por un periodo que oscilaría entre 3 y 6 meses, mientras se tramitan sus procesos de refugios o visas hacia EE UU. Si bien estos tiempos coinciden con los que se manejan en condiciones migratorias regulares para la entrada de ciudadanos extranjeros al país cuando no necesitan visa (entrada inicial de 90 días, con extensión de máximo 180 días), siguen existiendo dudas respecto al alcance que tendrán los permisos humanitarios con los cuales contarán los ciudadanos afganos en el país.

 

La única claridad que se tiene hasta el momento es que no podrán realizar actividades como trabajar o estudiar, por lo cual cabría asumir que los costos de manutención de estas personas serán asumidos por EE UU durante el tiempo que les tome el estudio de sus solicitudes mientras están en Colombia. 

 

Ahora bien, lo que no se ha aclarado y vale la pena resaltar es qué pasaría si el estudio de las solicitudes a EE UU toma más de los seis meses que tienen previstos. Es discrecionalidad de la Unidad Administrativa de Migración Colombia otorgar los permisos humanitarios y determinar las actividades que se les autorizan realizar a los migrantes durante su vigencia, pero también es importante que se señale el periodo durante el cual serán válidos y las alternativas ante una posible extensión de este permiso o un tránsito a una visa en Colombia. Si bien es poco probable que los ciudadanos afganos en tránsito no completen su viaje a EE UU, no sobra tener protocolos en pie que permitan atender a estas situaciones anómalas de manera organizada y generalizada.

 

Ayudas y estatus

 

Aparte de estas consideraciones sobre el estatus regular en el país de los ciudadanos afganos en tránsito, la logística sobre su manutención, alojamiento y transporte parece estar resuelta desde el punto de vista económico, especialmente frente al compromiso de EE UU de mantenerlos durante su estadía en Colombia. Incluso, si esto no se traduce en una inversión a largo plazo en vivienda en las ciudades que los reciban, será un alivio para sectores de la economía que se han visto golpeados por la pandemia, como el sector hotelero o el de transporte.

 

Sería interesante entender hasta qué punto va la manutención que se les va a proveer a los ciudadanos afganos, pues si sus permisos humanitarios les permitirán transitar libremente por todo el territorio nacional, esto podría representar un aporte al turismo en el país, en caso de que tengan fondos destinados a gastos personales o de ocio.

 

En general, tenemos más preguntas que respuestas frente al rol de Colombia en esta ayuda humanitaria. Esta colaboración entre los dos gobiernos ratifica la posición de Colombia como un aliado de EE UU en la región y como un país abanderado de los derechos humanos a nivel mundial. Sin embargo, más que el beneficio de proyectar una imagen positiva del país a nivel internacional, esta debería ser una oportunidad para que nos replanteemos nuestra postura institucional frente a la migración, particularmente la de carácter humanitario.

 

Existe una necesidad real de replantear protocolos migratorios que vayan más allá de la discrecionalidad de los funcionarios de Migración Colombia y que estén claramente delimitados en una normativa más fuerte y específica. Es aquí en donde yace la diferencia entre Colombia y otros países acostumbrados y preparados para recibir migrantes, como EE UU o Canadá.

 

¿Qué puede aprender Colombia de otros países con un sistema de refugio más desarrollado?

 

Un país que conocemos muy bien a nivel migratorio es Canadá, dada la práctica internacional de nuestra firma. En este país, se han tomado medidas extraordinarias en las últimas semanas para aligerar los procesos migratorios y de refugio existentes para ciudadanos afganos. Además, el gobierno canadiense también ha implementado nuevos programas para establecer permanentemente a los ciudadanos afganos y sus familias en el país, tanto a los que todavía se encuentra en Afganistán, como a aquellos en terceros países en donde no tienen una solución migratoria estable. Con estas medidas, Canadá ha logrado, en tan solo tres semanas, recibir más de 10.000 solicitudes migratorias de nacionales afganos, de las cuales ha procesado y aprobado más de 6.500.

 

¿Qué pasos ha tomado el gobierno canadiense para responder a esta crisis humanitaria? Además de ayudar en los esfuerzos de evacuación aérea de personas en peligro en Afganistán, el gobierno canadiense priorizó de manera absoluta las solicitudes migratorias de patrocinio familiar, residencia permanente y permisos temporales (incluyendo extensiones dentro de Canadá) de ciudadanos afganos y sus familiares.

 

De esta manera, el gobierno ha utilizado a sus oficiales de migración en todo el mundo para procesar las solicitudes lo más rápido posible y ayudar a aquellos en peligro o con estatus precario en otros países a llegar a Canadá. En muchos casos, el gobierno también ha suspendido el cobro de tasas de procesamiento de estas solicitudes, para así apoyar financieramente a los solicitantes.

 

Nuevos programas

 

El procesamiento de solicitudes de refugio de personas afganas que ya se encuentran en Canadá y que están bajo la jurisdicción del Tribunal de Migración y Refugio de Canadá (Immigration and Refugee Board of Canada) también ha sido sujeto a una revisión prioritaria y menos compleja a nivel administrativo.

 

Adicionalmente, en agosto, el gobierno canadiense introdujo dos nuevos programas migratorios para ayudar al restablecimiento de 20.000 afganos vulnerables. Uno de estos se enfoca en ciudadanos afganos que prestaron servicios al gobierno canadiense en los últimos años (por ejemplo, trabajadores locales o intérpretes para las misiones diplomáticas o fuerzas armadas canadienses). El otro es un programa para el traslado permanente a Canadá de afganos que se encuentran fuera de Afganistán, pero sin un estatus migratorio estable, y que pertenecen a grupos, tales como defensores de derechos humanos, periodistas, mujeres líderes, minorías religiosas en persecución e individuos LGBTI, entre otros.

 

Ahora, debido al flujo migratorio anual que Canadá ha tenido por décadas, este es un país que ha desarrollado un sistema muy robusto de migración y refugio, con capital financiero y social que no tiene una nación como Colombia. En este país, existen, incluso, programas para el apadrinamiento de refugiados a través de grupos privados (de cinco o más personas) o instituciones avaladas por el gobierno. Por lo tanto, es más fácil movilizar estos recursos y programas ya existentes para poder asistir en una crisis humanitaria como la que está sufriendo Afganistán. Sin embargo, es de países como Canadá y EE UU que Colombia puede aprender para organizarse con el fin de recibir los ciudadanos afganos que espera, al igual que implementar medidas que prioricen las solicitudes de nacionales afganos que se encuentran en procesos migratorios colombianos.

 

Al final del día, nos genera orgullo ver a nuestro país como ejemplo en este tipo de crisis internacionales y sumándose a la lista de países dispuestos a sacar adelante y recibir personas en semejante estado de vulnerabilidad. Lo importante es que las medidas que se tomen sean bien calculadas e informadas y no el resultado de oportunismo político y decisiones improvisadas que causen problemas al tejido económico y a la infraestructura colombiana.

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