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“La tecnología le permite al abogado aumentar las probabilidades de éxito al menor costo”

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Juan Camilo Rivadeneira Redactor Ámbito Jurídico

Juan Camilo Rivadeneira

Redactor Ámbito Jurídico

@rivaperiodista

 

En el marco del foro #Disrupcióndigital. El futuro del mundo legal y gráfico, realizado con ocasión de los 66 años de Legis, ÁMBITO JURÍDICO dialogó con el economista y filósofo Federico Ast, experto internacional en emprendimiento tecnológico aplicado a la industria legal, acerca de los principales retos que tienen los litigantes, las firmas de abogados y la administración de justicia en esta nueva era de revolución digital.

 

ÁMBITO JURÍDICO: ¿Cómo avizora concretamente el futuro del mundo legal?

 

Federico Ast: Desde el comienzo de la revolución digital, internet ha afectado a todas las industrias: los medios de comunicación, las discográficas, el retail... Todas han sufrido las consecuencias de la transformación digital. La industria legal no será la excepción. Aunque tradicionalmente ha sido una industria conservadora, se vienen grandes e inevitables cambios.

 

Como dice Richard Susskind, uno de los grandes expertos mundiales en el futuro del Derecho, la industria legal sufrirá mayores cambios en los próximos 20 años que en los últimos dos siglos.

 

 

Á. J.: Háblenos de los principales casos de éxito de la inteligencia colectiva aplicada al Derecho.

 

F. A.: La inteligencia colectiva es el uso de la sabiduría de grandes grupos de personas para resolver problemas. Es lo que hizo Wikipedia al poner la redacción de una enciclopedia en manos de la multitud, o Yelp, cuando construyó un ranking de restaurantes basado en opiniones de los usuarios. Uno de los primeros casos de uso de inteligencia colectiva en el Derecho es el de Avvo. Esta es una plataforma que desarrolla un directorio de abogados basado en las opiniones de los usuarios.

 

Otro proyecto es Legal Services Link, en donde el usuario envía su problema legal de manera anónima y recibe diferentes propuestas de litigantes para representarlo. Por último, está el caso de Kleros, mi empresa, que utiliza el blockchain y la inteligencia colectiva para la solución de pequeños litigios en temas de e-commerce y trabajo independiente, entre muchos otros.

 

 

Á. J.: ¿La tecnología es un aliado o, en definitiva, va a desplazar al jurista que no se sintonice con esta nueva era?

 

F. A.: En 1997, el campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov perdió contra la computadora Deep Blue, desarrollada por IBM. Después de su derrota, Kasparov impulsó el desarrollo de una nueva liga de ajedrez en donde las computadoras compiten contra otras computadoras, contra humanos y también contra lo que se conoce como centauros, que es una combinación entre humano y computadora (es un humano que tiene asistencia de computadora durante la partida). Los mejores jugadores del mundo de ajedrez actualmente son centauros.

 

Esto debe servirnos de lección para el futuro del Derecho. Las computadoras pueden ser un enemigo que nos deje obsoletos. Pero si nos adaptamos y la usamos para mejorar nuestro trabajo, podemos convertirnos en abogados/centauro, que combinen lo mejor de las máquinas (velocidad, capacidad de cómputo y búsqueda de información) con lo mejor de los humanos (intuición y empatía). Esa es la forma de convertir a la tecnología en nuestra aliada.

 

 

Á. J.: ¿Precísenos cuáles son las nuevas tecnologías que se están aplicando a los sistemas jurídicos?

 

F. A.: La inteligencia artificial ofrece herramientas para mejorar la capacidad de análisis, la búsqueda de textos y hasta la predicción de resultados de los juicios. El blockchain es una nueva tecnología de base de datos que permite hacer mucho más transparentes los datos y procesos judiciales. La inteligencia colectiva permite utilizar la sabiduría de las multitudes para compartir y procesar información. El resultado son sistemas jurídicos más rápidos, económicos y transparentes. Al final del día, esto asegura el acceso a la justicia para más gente.

 

 

Á. J.: ¿Cómo ha visto el avance de Colombia y de Latinoamérica en todos estos temas?

 

F. A.: La industria legal es tradicionalmente conservadora en todo el mundo. Incluso, EE UU, tan avanzado en tecnología en algunos aspectos, está retrasado en la aplicación de la tecnología al Derecho. En este contexto, puedo decir que los abogados colombianos recién están empezando a exponerse a estas nuevas tecnologías y esto lleva tiempo.

 

Considero que hay una oportunidad muy grande para Colombia. Hoy, ya no es necesario estar en Silicon Valley para buscar una innovación de impacto global. Casos de éxito como Rappi nos enseñan que es posible lograr grandes resultados. Esto es un llamado de atención para emprendedores colombianos en el rubro legal. ¿Por qué una transformación de la justicia mundial no podría empezar desde Colombia?

 

 

Á. J.: ¿Concrétenos cuáles son los fenómenos de la innovación disruptiva en el Derecho?

 

F. A.: Nuevas tecnologías traen nuevas formas de hacer las cosas gracias a la inteligencia artificial y el blockchain. Las nuevas tecnologías conducen a un proceso de transformación en todas las ramas de la industria legal. Si soy un abogado, ¿cómo puedo utilizar estas tecnologías para dar un mejor servicio a los clientes de mi firma? Si soy director de legales de una empresa, ¿cómo puedo usar las nuevas tecnologías para dar un servicio más económico a las necesidades del negocio? Si soy un emprendedor, ¿cómo puedo aplicar tecnología en el desarrollo de nuevos productos legales? Si soy un académico, ¿cómo puedo preparar a mis alumnos para el mundo del Derecho que se viene?

 

 

Á. J.: ¿Las nuevas tecnologías pueden significar la herramienta más importante para atacar la corrupción, los altos costos y la lentitud del sistema judicial?

 

F. A.: La corrupción se nutre del secreto. Cuando los procesos judiciales se construyen sobre datos abiertos, la corrupción se vuelve más difícil. El blockchain es una gran herramienta de transparencia. Va a democratizar el acceso a la información y a hacer transparentes muchos procesos. Por ejemplo, garantizar la integridad de la evidencia que se usará en un juicio y asegurar que no haya manipulaciones en el sorteo de los jueces o jurados.

 

La tecnología permite analizar información más rápido y remover capas de intermediarios que aumentan costos, pero no agregan valor. Por eso, el resultado serán procesos judiciales más rápidos, económicos y transparentes.

 

 

Á. J.: ¿Cuáles serían los grandes beneficios si una oficina de abogados invierte presupuesto en estos sistemas de innovación tecnológica?

 

F. A.: Podrá ofrecer servicios de alta calidad a menor costo que la competencia. En una época en que los clientes piden recortes de costos, la tecnología se vuelve un imperativo. Además, herramientas tecnológicas pueden permitir encarar la estrategia de mejor manera. Por ejemplo, algunas herramientas de inteligencia artificial ayudan a entender cómo suele comportarse el abogado de la otra parte o el juez del caso. En síntesis, el uso de esta herramienta permite a un abogado aumentar las probabilidades de éxito de su cliente al menor costo posible.

 

 

Á. J.: En su concepto, ¿cuáles son las virtudes profesionales que debe tener un abogado en la actualidad?

 

F. A.: El abogado tiene un aspecto humano muy importante que no es fácil de remplazar por un algoritmo: la empatía. Un buen profesional del Derecho no es solo alguien que conoce la ley y puede asesorar a un cliente en cuanto a las diferentes estrategias que puede adoptar para reducir riesgos. También es alguien que debe generar confianza en su cliente y actuar como soporte.

 

Como dije en una pregunta anterior, los centauros, que combinan capacidades humanas con las computadoras, son los mejores jugadores de ajedrez. Para concluir, el abogado del futuro será quien sepa combinar las herramientas cuantitativas de la tecnología con cualidades únicamente humanas, como la intuición y la empatía.

 

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