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El arte de proteger la propiedad intelectual

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El arte de proteger la propiedad intelectual (Bigstock)

Cámara de Comercio de Bogotá

 

La economía naranja, en la que se incluyen los sectores productivos que tienen que ver con la creatividad y las artes, está teniendo un auge sin precedentes en Colombia, debido al alto potencial que estas actividades representan para el desarrollo económico del país.

 

Producción musical y audiovisual, literatura, gastronomía, desarrollo de software, diseño industrial, y todo lo relacionado con los sectores gráfico y editorial, entre otros, están recibiendo el apoyo de entidades públicas y privadas que han identificado nuevas oportunidades en estos sectores y hoy acompañan a los empresarios de las industrias culturales y creativas en su fortalecimiento de capacidades gerenciales para que sus negocios sean sostenibles.

 

Precisamente, uno de esos temas clave para los empresarios de la economía naranja es la protección de la propiedad intelectual, un activo intangible que en estos sectores es de vital importancia, pues los productos y servicios que allí se negocian están sustentados en la creatividad, y pocas veces se toman medidas para su protección.

 

Es así como marcas, patentes, diseños industriales, obras literarias, contenidos multimedia y audiovisuales, entre otros, deben contar con herramientas de protección, pues es natural que surjan conflictos entre las personas que trabajan con este tipo de activos.

 

Mauricio González Cuervo, director del Centro de Arbitraje y Conciliación (CAC) de la Cámara de Comercio de Bogotá, explica que “estas controversias son frecuentes y lo mejor en cualquier caso es tener un mecanismo ágil en el que uno o varios expertos en la materia ayuden a dirimir el conflicto de forma rápida y efectiva, pues un pleito largo podría afectar el valor del activo en disputa”.

 

El director del CAC afirma que una de las mejores herramientas para atender las disputas en materia de propiedad intelectual es el arbitraje, un mecanismo alternativo de solución de conflictos, en donde, a través de abogados expertos, las contrapartes encuentran asesoría oportuna para superar sus diferencias y continuar desarrollando el objeto de su negocio.

 

Solución de controversias

 

Generalmente, los casos en temas de propiedad intelectual atendidos mediante el servicio de arbitraje tienen que ver con cuatro tipos de controversias. Por un lado, están los temas de derechos patrimoniales de autor, es decir, aquellas disputas donde se discute la titularidad, validez, violación y manejo de licencias de la propiedad intelectual, con un enfoque especial en el derecho del autor por percibir regalías o ingresos sobre el activo creado.

 

Así mismo, están los pleitos sobre patentes, diseños industriales y know how, que es donde se determina la titularidad, alcance, violación y temas contractuales, sobre creaciones intelectuales en múltiples campos. Aquí están, por ejemplo, diseños de maquinaria o procesos, invenciones de cualquier tipo o modelos de gestión, entre otros.

 

El tercer campo es el de los pleitos sobre la titularidad, alcance, violación y licencias sobre marcas. Y, finalmente, el último campo es el que cobija aquellas disputas sobre competencia desleal, que es donde se observa la violación al régimen jurídico que protege la propiedad intelectual de posibles abusos por parte de un tercero.

 

Para todos los escenarios, explica Mauricio González Cuervo, existen servicios desde los centros de arbitraje y conciliación, como el de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) en donde se busca dar una alternativa ágil y especializada, con tiempos de respuesta muy inferiores a los que ofrece la justicia tradicional y con altos estándares de calidad.

 

El arbitraje es aplicable cuando las partes se ponen de acuerdo al momento de firmar un contrato, e incluyen en él una cláusula compromisoria donde se estipula que, en caso de una diferencia se acudirá a este mecanismo para solucionarla.

 

En todo caso, la recomendación para los empresarios de las industrias culturales y creativas, así como para cualquier persona que trabaje con este tipo de productos y servicios, es asesorarse con expertos para identificar los mejores mecanismos de protección para sus creaciones intelectuales. En Bogotá y Cundinamarca, esta asesoría se puede encontrar en el Centro de Arbitraje y Conciliación de la CCB.

 

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