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Los desafíos que enfrentan los programas de Derecho en Colombia

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Los desafíos que enfrentan los programas de Derecho en Colombia (JuanRojas)

Juan Camilo Rivadeneira Vélez

Redactor Ámbito Jurídico

Juan.rivadeneira@legis.com.co

 

Si bien el Derecho ha gozado por años de prestigio y reconocimiento, en la actualidad afronta retos de credibilidad que necesariamente exigen pensar en lo académico, sobre su enseñanza y si la estructura curricular está acorde con los nuevos tiempos.

 

Y es que la misma Corte Constitucional, al respaldar el examen habilitante para ejercer el Derecho (Ley 1905/18), sentenció que la conducta individual de un abogado se encuentra vinculada a la protección del interés general o común, de manera que el ejercicio inadecuado o irresponsable de la profesión puede proyectarse negativamente sobre la efectividad de diversos derechos fundamentales.

 

ÁMBITO JURÍDICO consultó a decanos y directores de programas de Derecho sobre los retos de la formación de los futuros abogados.

LAS REGIONES

Carlos Alberto Agudelo

Universidad de Caldas

Corrupción

Los planes de estudio están en mora de transformarse radicalmente para hacer frente a un problema que no se le debe solo a los abogados, pero sí tienen una gran responsabilidad para ayudar a eliminar la corrupción o disminuirla. Es muy común ver en todas partes, en especial en la administración pública, a los abogados, son ellos los que dirigen, asesoran, dan consultas y dan respuesta a muchos problemas sociales y jurídicos. Entonces algo está pasando: los abogados están contribuyendo mucho a la corrupción porque están en todas partes o no están respondiendo con cabalidad a un problema social y político enorme. No es solamente crear cursos que incluyan temas de anticorrupción, sino que el problema también es de base, debe existir una formación ética, en valores, en principios morales, que tienen que ver con la responsabilidad.

Preparación profesional y ética

Deben existir cursos obligatorios, opcionales, diplomados, coloquios constantes que estén actualizando la enseñanza del Derecho en estos aspectos. Pero esto no basta, este debe ser un trabajo arduo desde la academia, porque el problema viene con una crisis previa que nace en la familia, en la escuela y el colegio, allí está los mayores retos. Las sanciones se deben en gran parte cuando el abogado tiene el propósito de querer hacerle daño a sus clientes, jueces, colegas o la administración de justicia en general, para ello hay que responder con una formación estricta en valores, que no solo se debe dar en los primeros años de la carrera, por ejemplo, en materias como Introducción al Derecho, Filosofía del Derecho, Ética, Derecho Constitucional, sino que esta formación profesional y ética se debe reforzar durante toda la carrera en todas las materias que conforman el plan de estudios.

Posconflicto

Hoy más que nunca se requieren materias obligatorias perfiladas en torno a la construcción de paz. Es necesario dentro del pénsum el reconocimiento de una vida jurídica distinta en el posconflicto. Los cursos sobre justicia transicional, restitución de tierras, reparación, perdón y verdad, reconciliación y no repetición se deben volver obligatorios en las carreras de Derecho. Estos problemas que estamos enfrentando no los encontramos en un inciso del Código Civil o del Código Penal, es necesario construir verdaderos programas que respondan a esta realidad social y política.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Los abogados conservadores, por ejemplo, un constitucionalista, al tocarle estos temas les parecen demasiado extraños, y más cuando se les invita a incluirlos dentro de la malla curricular. En realidad viene de un problema estructural, en el cual hay una serie de conflictos que vienen desde el pregrado, porque el abogado está tradicionalmente formado para el litigio, para la pelea, y estos temas se hacen necesarios para que cuando el estudiante se enfrente a su ámbito profesional sepa cómo liderar un bufete, entre otras cosas. En este momento de crisis por el cual pasa la justicia y la mala imagen con la que cuenta un abogado, son nuevas exigencias que tiene que afrontar el profesional jurídico distinto a las demás profesiones. Si esto es así, es viable considerar que dentro de los planes de estudio se incluyan materias, no tanto obligatorias, pero sí opcionales, para todos aquellos estudiantes que tienen clara su vida profesional, es decir, que terminarán en el litigio o en la conformación de grupos de abogados y allí se hace necesario el marketing o el coaching.

Disrupción digital

Los estudiantes no pueden perder de vista el amor que le deben tener a la doctrina, esto es, a los libros de Derecho, pero no solo a ello, también a los libros y tratados de filosofía, ciencia y literatura. En ese sentido, el amor por los textos escritos debe ser su mayor preocupación, pues allí está la tradición jurídica y filosófica, pero esto no quiere decir que los jóvenes estudiantes no acaten las tecnologías de punta en la formación jurídica. Los estudiantes hoy tienen una ventaja enorme con respecto a las anteriores generaciones, porque ya tienen bibliotecas enteras en la red, ya no es excusa el conocimiento, necesitamos de tiempo para acceder a este.

Relación abogado - cliente

Es cierto, muchas veces la educación va por un lado y la realidad va por el otro. Este abismo debemos cerrarlo cuando nuestros planes de estudio no se queden en el cielo de los conceptos, sino que pasen a la realidad. Este es un tema que debe ser revisado juiciosamente por el Consejo Superior de la Judicatura, pero en especial está en la responsabilidad que tienen los abogados de una realidad muy distinta que enfrenta la ciudadanía en general. En este orden de ideas, el cobro de honorarios está demorado para ajustarse a una realidad que le ofrece inclusive al abogado otro campo de acción distinto al litigio o la Rama Judicial, ya son más comunes las consultorías, trabajar de asesores de empresas, en derechos humanos, en la política. En la medida que los planes de estudio respondan a otras necesidades sociales, el abogado sabrá a qué se enfrenta en su futuro profesional.

Camilo Piedrahita Vargas

Universidad EAFIT

Corrupción - preparación profesional y ética

Las universidades, no solo las escuelas de Derecho, tenemos la obligación permanente de transformar la sociedad si no estamos conformes con las grietas éticas, que cotidianamente vemos en las personas que protagonizan los más oscuros escándalos de corrupción. De ahí que los programas de Derecho debamos incluir en nuestros procesos formativos la exposición y reflexión permanente frente a dilemas éticos en la perspectiva profesional, pero también ciudadana. Ante todo, formar excelentes ciudadanos, además de brillantes profesionales. Finalmente, como profesores, directivos e instituciones educativas, ser referentes de transparencia, dar ejemplo.

Posconflicto

En general, las escuelas de Derecho debemos ser espacios de debate y reflexión de las diferentes ideas y posturas (pluralismo) dentro de estrictos parámetros académicos, de tolerancia y respeto a la diferencia ideológica. Específicamente, figuras como las cátedras de la paz permiten desarrollar en los estudiantes (no solo de Derecho) las capacidades argumentativas y reflexivas en torno al conflicto armado, comprender históricamente el horror de la guerra y promover la resiliencia.

Disrupción digital

En épocas en las cuales la humanidad produce conocimiento (e información) de manera exponencial y donde la realidad cambia dramáticamente a gran velocidad, las instituciones educativas corremos el riesgo de enseñar para tiempos que ya pasaron o para resolver problemas que aún no conocemos. Este reto nos implica repensarnos de manera permanente y, sobre todo, transformarnos para dejar de ser instituciones transmisoras de conocimiento para ser facilitadoras del proceso de aprendizaje y creación de cada individuo, que les permita a los profesionales su reinvención permanente. En dicho contexto, toman aún más fuerza las competencias transversales (mal llamadas blandas) de nuestros profesionales: abogados o no, todos los profesionales requieren hoy competencias y habilidades como el pensamiento computacional o digital, el liderazgo y el trabajo en equipos interdisciplinarios en entornos de incertidumbre y cambio, por solo mencionar algunas.

María Teresa Carreño Bustamante

Universidad de Manizales

Corrupción

El tema de la corrupción y la problemática del país, en realidad, es complejo, les compete a todas las instituciones del país abordarlo y afrontarlo. La institución educativa tiene una responsabilidad social, obviamente, en el caso de todas las profesiones y de todos los programas de formación de educación superior. A las facultades Derecho también les compete en el proceso de formación, asumir y examinar cómo se logra formar y cumplir la promesa que la mayoría de las universidades tienen en sus proyectos institucionales, que es la formación de sujetos íntegros, de sujetos autónomos, éticos, entre otras características.

El cómo hacerlo está en mano de los procesos didácticos, pedagógicos, las mismas posturas de los docentes que están impartiendo la formación. La sociedad es la que nos está entregando a sus estudiantes y a sus futuros formados las primeras enseñanzas, no en lo que se les dice, sino en lo que se hace. Y el microcurrículo más potente que entra al aula de clases es el del docente.

Preparación profesional y ética

Las sanciones que trae la legislación disciplinaria inciden en el comportamiento de los abogados, pero una de las formas más efectivas para mejorar la preparación profesional y ética tiene que ver con la formación humana del carácter, que es un tema al que le estamos apostando en nuestra universidad. Lo que la resuelve, en gran medida, para que no hayan más sanciones contra abogados, es una formación más humana, una mirada de la universidad, de las instituciones y de la sociedad que requieren un sujeto distinto, con unos sueños diferentes. Mientras la sociedad siga poniendo en el centro el prestigio, el poder, el dinero, muy representado en lo que todos los días propone la clase política del país, va a ser muy difícil que mejore está problemática para la comunidad jurídica.

Posconflicto

Es fundamental en esta etapa propiciar diálogos, debates, simposios, conversaciones entre los estudiantes, entre ellos mismos, entre estudiantes y docentes, estos con la sociedad, con la comunidad. Entender que estamos en un proceso de cambio, que somos una sociedad, que somos humanos, que requerimos perdón, que requerimos comprender nuevas formas de interacción social para poder generar nuevos espacios de comunicación, que no podemos quedarnos per se en las formas violentas en las que durante más de sesenta años aprendimos a comunicarnos, que es necesario superarlas desde otras dimensiones del diálogo, y la capacidad que se supone provee la academia y una formación educativa.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Estas realidades deben ser verdaderas y hacen parte de la contextualización que le debemos dar como facultad a la sociedad. Nosotros particularmente estamos abordando procesos de investigación, de gestión de conocimiento para la innovación y también emprendimiento para los abogados. De ahí que tengamos una clase para poder adelantar, problematizar y discutir estos temas, en tanto ya no puede seguir siendo lineal jurídica la formación del jurista. Requiere la interdisciplinariedad con todas estas áreas para que realmente sea íntegra la formación.

Disrupción digital

Es parte de la misma integración con la realidad, el mundo ha cambiado, ya todas estas tecnologías de la información no solamente son nuevos medios o nuevas herramientas, sino que son nuevas formas de comunicación y de interacción. Es necesario integrarlas, nuestros estudiantes son nativos de la tecnología, muchos de nuestros docentes ya no, no lo fueron, pero debemos generar ese diálogo, esa conversación, para que pueda realmente aportarse a la ciencia y a la transformación social.

Relación abogado - cliente

El reto fundamental está en superar la formación dogmática del Derecho basada en contenidos, normas y en reglas. Es necesario abordar una formación desde los problemas reales, desde los problemas de época, una relación permanente con la realidad, con la sociedad en una búsqueda desde la didáctica y la pedagogía para lograr una mejor comunicación entre los estudiantes, los docentes y toda la comunidad académica y, de este modo, abordar desde unas esferas fuertes ese proceso, como discusiones desde el constitucionalismo, la Teoría del Derecho, la investigación y la proyección social.

Adolfo Jerónimo Botero

Universidad ICESI

Corrupción

La corrupción tiene que ver con la ética, tanto en el ámbito público como en el privado. La universidad, y en particular la formación en Derecho, tienen mucho que aportar en la lucha contra la corrupción, por supuesto sin que esto suponga que los esfuerzos son suficientes para garantizar la idoneidad ética de los individuos. En el caso de la Universidad ICESI, desde hace unos 15 años el currículo central, que comprende a todas las carreras de pregrado, incorporó la dimensión ética como una competencia fundamental de nuestros egresados. Creemos que este tipo de enfoques curriculares puede contribuir a una formación ética como mecanismo para prevenir la corrupción.

Preparación profesional y ética

En primer lugar, creemos que un currículo basado en competencias es fundamental para garantizar la formación jurídica de calidad. De igual modo, es necesario que las escuelas de Derecho avancen en las estrategias de aprendizaje activo, como la educación experiencial. Todo esto contribuye a que los estudiantes adquieran herramientas suficientes para ejercer su profesión con altos estándares de calidad y que, por tanto, cumplan con su misión social. En cuanto a la formación en ética, no basta con “dar consejos” de buena conducta. Creemos que es necesario tomarse en serio ese campo del conocimiento especializado, que cuenta con importantes avances tanto en investigación como en pedagogía. En nuestra universidad tenemos un Centro de Ética y Democracia que concentra esos esfuerzos. Los cursos EP (ética profesional), así como las materias electivas en ética que cursan los estudiantes de Derecho hacen parte de esa preocupación.

Posconflicto

El logro de la paz también requiere una correcta administración de justicia, un ejercicio profesional del Derecho responsable, así como la defensa activa de los derechos. Las facultades de Derecho deben garantizar que sus egresados cuenten con las condiciones para cumplir esos fines. Sin duda la formación jurídica de calidad para el ejercicio profesional con idoneidad ética es un instrumento para superar el conflicto. De modo más particular, creemos que es necesario avanzar hacia la formación de abogados más comprometidos con la prevención y la solución de los conflictos: nos parece que en eso tendríamos que ir más rápido.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

En cuanto al “marketing jurídico”, creemos que el desarrollo de ese tipo de habilidades podría ser de interés dependiendo del campo específico de ejercicio profesional de los abogados, como por ejemplo de quienes se desempeñan en el litigio o el derecho corporativo. Como el planteamiento curricular es un ejercicio de priorización de competencias, consideramos que esa no sería una central en la formación jurídica, como sí tendrían que serlo el pensamiento crítico, la solución de problemas jurídicos o la toma de decisiones. Con respecto al coaching, es bien conocido el desarrollo y el reconocimiento del que cada vez más goza en las organizaciones, aun cuando su aplicación en la formación jurídica sea todavía incipiente. Consideramos que sus propósitos podrían ser comunes a la preocupación de las facultades de Derecho por el desarrollo de las llamadas “habilidades o competencias blandas”: por ejemplo, el desarrollo de la capacidad de trabajo efectivo con otros, el manejo de las emociones o la generación de empatía.

Disrupción digital

En distintos lugares del mundo se habla de cómo enfrentar la “cuarta revolución” y se ofrecen distintos caminos para ello, aún en medio de la incertidumbre que esta genera. Por supuesto que nuestras facultades de Derecho también participan de ese desafío. Consideramos que sin importar el tamaño del cambio una formación jurídica que desarrolla el pensamiento crítico, la solución de problemas jurídicos, la capacidad de comunicación efectiva o la toma decisiones en un marco ético es fundamental para enfrentar ese o cualquier otro desafío: como por ejemplo el del desarrollo sostenible.

Relación abogado - cliente

La respuesta tendría que matizarse: en buena medida, la universidad no puede ser un reflejo o una reproducción de la “calle”. Precisamente, esa distancia es una garantía de que el derecho no solo se enseñe para mantener lo que pasa en la “vida real” sino que se investigue y se transformen las prácticas. De lo contrario sería comprender que el Derecho solo es una profesión y desconocer que también es una disciplina. Para esto es necesario contar con planteamientos curriculares novedosos: basados en competencias, interdisciplinares, con herramientas de aprendizaje activo y educación experiencial, así como con equipos de docentes de alto nivel.

En cuanto a los honorarios, los estudiantes de Derecho deben entender que el valor de los servicios legales es un factor que produce asimetría en el acceso a la justicia, y que en muchos casos constituye una barrera de acceso para las personas. En ese sentido, la formación en clínicas de interés jurídico y la exposición de los estudiantes a modos de trabajo pro bono con firmas y abogados pueden ayudar a sensibilizar a los futuros egresados sobre la función social de su profesión.

Angela María Lora Echavarría

Universidad Católica Luis Amigó

Corrupción

He aprendido que hay diferentes tipos de corrupción; la corrupción blanca aquella que todas las personas aceptan en la cultura del incumplimiento de normas, como pasarse un semáforo en rojo, copiar un trabajo de otro compañero en la escuela o en la universidad; la corrupción gris, aquella que algunos aceptan y otros no, un ejemplo es cuando algunos colombianos aplauden y festejan el peculado y otros no; por último, la corrupción negra, la que ningún miembro de la sociedad acepta. En definitiva, no deberíamos aceptar ningún tipo de corrupción. Hoy, los profesionales en Derecho deben ser idóneos para ejercer la profesión desde una dimensión humana.

Preparación profesional y ética

La ética en la formación del abogado es indispensable, necesitamos otro tipo de profesionales en el medio que gestionen estratégicamente los conflictos, que antes de irse al litigio establezcan formas negociadas para la solución de conflictos, como la mediación, la transacción, la amigable composición, la concertación, la conciliación, entre otros.

También, los abogados en la actualidad deben ser íntegros, inspirarse en la literatura, leer otras disciplinas e incidir en los problemas regionales, locales y nacionales.

Posconflicto

No estoy de acuerdo con la palabra posconflicto, en mi caso me refiero a un posacuerdo donde debemos pasar de una cultura política parroquial o de súbdito a una cultura política participativa, donde podamos opinar las variables emotivas, cognoscitivas y valorativas frente al sistema político; sin embargo, el país debe dar un salto cualitativo en eso, los colombianos no debemos opinar por opinar, sino basarnos en el conocimiento de fondo para hacerlo.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Por supuesto, hoy Colombia es el segundo país con más abogados después de Costa Rica. Nuestros egresados que quieran emprender en el litigio, la consultoría, investigación y cooperación internacional deben saber segmentar sus servicios, establecer los nichos a quien va dirigido, identificar sus canales, potencializar habilidades de gestión a nivel nacional e internacional.

Disrupción digital

Las TIC permiten acercarse al conocimiento de una forma más expedita, que los estudiantes profundicen a través de los MOOCS (moot courts - simulaciones de audiencias) en universidades prestigiosas a nivel mundial, en temas que considero vanguardistas como Derecho y redes sociales, Derecho Ambiental, entre otros.

Relación abogado - cliente

En términos kantianos, una buena teoría debe conducir a una buena práctica. En este caso, considero erróneo pensar que la educación dista de la vida real. Desde el enfoque de la pedagogía “amigoniana”, los estudiantes deben aportar a la transformación de la realidad social, por eso nuestros estudiantes de Derecho, desde séptimo semestre, comienzan sus prácticas comunitarias en el sector público y privado, trabajando diferentes temas en Derecho Financiero, Laboral, Penal, Público, de Familia, entre otros. Lo que le permite un acercamiento al medio para consolidar y evidenciar la utilidad de sus conocimientos teóricos.

Nuevos desafíos

En un mundo globalizado, debemos fomentar los seminarios y cursos en otros idiomas, con proyección internacional, para que los estudiantes y docentes creen redes de investigación que trasciendan fronteras, alianzas y proyectos que permitan dinamizar los conocimientos propios del Derecho y la Ciencia Política.

NIVEL CENTRAL

José Alberto Gaitán Martínez

Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario

Corrupción

Una formación basada en valores y principios que se fundamenten en el respeto por las personas y por el interés público es esencial. Para ello es indispensable darle al Derecho una visión colectiva en muchos aspectos en los que tradicionalmente ha prevalecido un criterio individualista, motivo por el cual es preciso que a lo largo de la carrera se promueva la reflexión en torno a la solidaridad, la empatía, la justicia social, que hagan realidad el discurso de prevalencia del interés general sobre el particular, que hasta la fecha en muchos modelos pedagógicos es retórica discursiva. La corrupción y el actuar deshonesto no se sanean con normas, se trata de problemas inherentes a la falta de cultura y de educación en torno a lo que se espera del abogado desde el punto de vista de su comportamiento ético.

Preparación profesional y ética

Nuestra experiencia de formación en la ética desde las clínicas jurídicas y el trabajo probono permiten a nuestros futuros profesionales tomar conciencia de la realidad social, para entender e implementar su rol como ciudadanos y como abogados en defensa del bien común. De igual manera, en la facultad de jurisprudencia de nuestra universidad estamos implementando una estrategia de ética transversal, de la mano del Centro de Formación en Ética y Ciudadanía UR “Phronimos”, para que este tema haga parte del plan de estudios en las distintas áreas disciplinares.

Posconflicto

Las facultades de Derecho pueden aportar en esta etapa cátedras que formen desde lo jurídico en respuesta a las necesidades sociales que se requieren para entender y asumir el posconflicto desde la perspectiva humana: el perdón, la reconciliación, la resiliencia, la reintegración social, la empatía, entre otras. Los estudiantes de hoy son los profesionales que mañana enfrentarán las huellas y las cicatrices que dejará un conflicto de casi 100 años, razón por la cual deben formarse en los valores sociales básicos que les permitan contribuir a que la paz se siga construyendo de manera progresiva.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

No veo estas competencias como una necesidad básica. Los planes de estudio requieren mucho más la formación en valores que devuelvan a la profesión su importancia dentro del contexto político, económico y social. Hay que retornar, como profesores y abogados, a las verdaderas razones que nos llevaron a estudiar esta profesión: la voluntad, el deseo y la pasión por servir y ayudar a los demás. El coaching jurídico y el marketing pueden ser unas herramientas útiles para la formación en las llamadas habilidades blandas que se requieren como parte del aprendizaje para el emprendimiento, pero no resultan fundamentales para la estructuración del jurista.

Disrupción digital

Es muy importante que se reconozca el valor agregado de las TIC para usarlas dentro del marco de unos valores de respeto por el derecho a la honra, a la intimidad y al habeas data, pues muchas veces se pierden los límites del decoro y del cuidado del otro, como consecuencia de una inadecuada utilización de los nuevos instrumentos de información y de comunicación.

Por otro lado, aspectos como la modernización en el ejercicio de la profesión, en términos de utilización de la inteligencia artificial y de la analítica de datos para facilitar procesos y generar predicciones, igualmente deben hacer parte de la estrategia para complementar esas competencias y habilidades que les permitan a los estudiantes competir con eficacia en un mundo cada vez más complejo y disputado.

Relación abogado - cliente

Muchas veces los estudiantes sienten muy lejos la teoría de la realidad, fenómeno que puede ser enfrentado a partir de dos estrategias: la implementación constante de herramientas pedagógicas en las aulas que desarrollen nuevas habilidades en los estudiantes para llevar los conocimientos a la práctica y, de otro lado, la creación y/o fortalecimiento de espacios como los que proveen las clínicas jurídicas, desde su misión pedagógica y social, en las cuales no solo pueden aplicar sus conocimientos en casos reales, sino que les brindan la oportunidad de identificar las necesidades domésticas y detectar cuáles deben ser los criterios a tener en cuenta para el cobro de lo justo y de lo proporcionado de acuerdo con el trabajo realizado.

Nuevos desafíos

El gran desafío es formar abogados socialmente responsables, conscientes de su responsabilidad con el país, con una motivación y un fin de vida ubicados en su contexto, vinculados a la realidad en la que viven, con sentido de pertenencia. En otras palabras, no solo educar abogados globalizados e informados sobre las problemáticas del mundo, sino absolutamente conscientes de que su principal compromiso está con la sociedad en la cual nacieron y se formaron, y a la cual deben retornarle lo recibido a través de la prestación de un servicio honesto y de calidad.

Adriana Zapata Giraldo

Universidad Externado de Colombia

Corrupción

La academia tiene mucho que aportarle al país en la lucha contra la corrupción. La primera forma de hacerlo es entender que la educación es tanto un proceso informativo como formativo. Con esto quiero decir que no basta con ofrecerle al estudiante los medios para la adquisición de conocimientos, competencias y destrezas; todo ello debe acompañarse de una pedagogía que trasmita e inculque los valores que caractericen al centro de educación. Cualquiera que sea el credo –en nuestro caso es el liberal y se concreta en una educación para la libertad-, ninguno estará al margen de un ideario en el que predomine una ética civil, valores como la tolerancia, el respeto a la diversidad y carácter para ejercer la profesión con independencia e imparcialidad.

Preparación profesional y ética

Existen formas de inculcar los valores y la formación ética, no forzosamente atadas a la existencia de una cátedra sobre la materia. Es en el diario vivir donde mejor se trasmite este tipo de formación, lo cual impone a los docentes una alta exigencia que se materializa en su devoción por la educación y con su ejemplo.

Posconflicto

Nos corresponde apoyar en la formación de consensos, en tender puentes para superar diferencias. No solo como facultad, sino como universidad y país, es urgente evitar la polarización porque todos estamos de acuerdo en el derecho a vivir en paz.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Una cosa son las modas y otra las tendencias. En los dos temas mencionados veo ante todo una moda. En cambio, considero que la incursión de la inteligencia artificial en la profesión es una tendencia irreversible, lo cual nos plantea la necesidad de preparar al estudiante de Derecho para encarar los desafíos que ella apareja.

Disrupción digital

Para lograr esta formación, es necesario incorporar en los currículos los contenidos específicos que refuercen habilidades para manejar realidades como el blockchain, los contratos inteligentes, la contratación tecnológica y la codificación, entre otros.

Relación abogado - cliente

La respuesta es relativa al perfil profesional de los docentes que imparten los cursos. Al tener una adecuada combinación entre profesores con perfil investigador y con práctica en los sectores público o privado se trasmite al estudiante la visión imparcial e independiente que es propia de las universidades, pero en conexión con la realidad social. Otro punto de contacto entre la academia y la sociedad lo da indudablemente la investigación aplicada. Esto no significa que no debamos seguir impulsando esta interrelación.

Hernando Torres Corredor

Universidad Nacional

Corrupción

La academia puede aportar a partir de la investigación de escenarios de corrupción, estableciendo las causalidades y desentrañando los procedimientos y eventos que se tejen en torno a este fenómeno que afectan los recursos públicos y atenta la moralidad pública. Es necesario implementar un instrumento, una especie de pedagogía social, en torno a brindar información a la opinión pública y cómo combatir los hechos que generan o amplifican este fenómeno.

Preparación profesional y ética

Se debe partir de la comprensión que el individuo que ingresa a un estamento es formado por tres escenarios-instituciones: la familia, la sociedad y la academia. Desde este punto de vista, no puede trasladarse la responsabilidad únicamente a la formación académica, hay que construir y formar verdaderos ciudadanos desde los pilares de la familia, del Estado mismo y la sociedad. Combatir las estructuras de corrupción desde la sociedad y la cultura social es una forma de construir personas éticas.

Posconflicto

Es importante la enseñanza y pedagogía de la paz, la reconciliación, la reconstrucción de la verdad y las garantías de no repetición, la consolidación de una justicia transicional y la definición de escenarios de verdadera reparación –desde los estándares internacionales de justicia restaurativa-. Así es como la universidad pública lo ha afrontado y seguirá haciéndolo, a través de la adecuación de sus programas curriculares con la inclusión de talleres y temáticas (cátedras) que refuerzan los conceptos y escenarios antes descritos. Además, con la inclusión y fortalecimiento de centros de pensamiento sobre la paz y las víctimas. La academia debe contribuir a repensar la paz y contribuir a la reconstrucción del tejido social.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Todo profesional debe desarrollar competencias de liderazgo, trabajo colaborativo, manejo de formas tecnológicas, plataformas y redes (TIC) y claramente un dominio de la interculturalidad y los idiomas. Estos son grandes pasos hacia la consolidación de un egresado con perfil de innovación que sea capaz de asumir los constantes retos y cambios que exige una sociedad como la actual, que está inmersa en las tecnologías y la innovación, es decir, un profesional capaz, de una parte, del relacionamiento estratégico para identificar oportunidades de planificación, asociación y manejo de escenarios y, de otra parte, de efectuar análisis de mercado para profesionalizarse.

Disrupción digital

Este es un gran reto para la academia, los docentes y los mismos estudiantes. Comprender y aplicar pedagogías innovadoras que hagan uso de tecnologías y sistemas digitales, objetos de innovación, aulas virtuales y laboratorios de experiencia, y todas aquellas formas y usos didácticos que a diario surgen para poner en contexto los contenidos temáticos.

Relación abogado - cliente

Los abogados deben ser profesionales integrales. Ello implica el ejercicio inteligente no solo desde el conocimiento sino desde la inteligencia emocional misma, además de una actividad o comportamiento ético. Para lograr esto, la academia y, en nuestro caso, la universidad pública fomenta la práctica en escenarios de consultorios y convenios de investigación y extensión solidaria donde el profesional pueda mostrar sus herramientas y habilidades e interactuar con sus clientes. Esto permite a un abogado la actualización de sus conocimientos por contexto con la realidad. Recordemos que todo abogado debe ser experto en investigación y ético en su comportamiento –en palabras de Ángel Osorio y Gallardo-.

Nuevos desafíos

Anteriormente se buscaba que el abogado se concentrara en la constitucionalización de los derechos. Ahora, el desafío más grande radica en la internacionalización de cada uno de los elementos jurídicos y la exploración de nuevas formas de regulación, así, por ejemplo: la representación ante cortes internacionales, el elemento de extranjería como un aporte a la discusión diaria del jurista, la codificación internacional y el surgimiento de figuras constantes que afectan o traspolan los derechos locales. El abogado hoy debe ser un jurista actual, capaz de reinventarse día a día en un escenario de competencias globales y cambiantes.

Luis Francisco Ramos

Universidad Libre Seccional Bogotá

Corrupción

Es necesario fortalecer los currículos académicos trabajando de manera transversal, no solamente formando en competencias disciplinares, sino además fortaleciendo las competencias cívicas en aras de formar un ciudadano íntegro comprometido con la paz, la democracia, los derechos humanos, la ética, entre otros importantes aspectos. Igualmente deben trabajarse los aspectos éticos y morales del ejercicio profesional, no solamente en el aula de clase, sino también organizando seminarios, conversatorios interdisciplinares, entre otros aspectos, además de cumplir a cabalidad y con alta calidad con las funciones propias de las instituciones de educación superior como lo son: la docencia, la investigación y la extensión y proyección social.

Posconflicto

Constituye una importantísima oportunidad para desde la academia fortalecer los valores democráticos, los derechos humanos, la justicia, fortaleciendo la investigación, creando observatorios, centros de pensamiento, en entre otros, en aras de consolidar una paz duradera para nuestro país.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

En el mundo contemporáneo ningún aspecto, positivamente hablando, se puede descuidar en la formación de un abogado, por ello se habla de formación integral, por lo que resulta indispensable no descuidar el mercado o contexto donde se puede eventualmente desempeñar el profesional del Derecho, que no es únicamente el plano doméstico, sino que en un mundo globalizado se requiere de múltiples competencias para desempeñarse y vivir decentemente.

Disrupción digital

Compartiendo los espacios académicos no solamente con la clase presencial, sino que se deben utilizar nuevas tecnologías de la información como herramientas para un buen ejercicio académico donde docente y discente logren interactuar para el logro de los objetivos propuestos.

Relación abogado - cliente

La distancia entre teoría y práctica ha sido una crítica constante en el mundo de la academia, que el profesional termina sus estudios con un buen cúmulo de conocimientos disciplinares, pero alejado de la realidad social. En el mundo del Derecho, eso debe recibirse con beneficio de inventario, ya que los consultorios jurídicos contribuyen, por razón de sus competencias, en aproximar al futuro profesional del Derecho con la realidad social; además de otros aspectos como los permanentes foros, seminarios, conversatorios que sirven como herramientas para tal fin. Es importante también trabajar en uso del lenguaje diferente, dejar de ver al usuario de la administración de justicia como “un cliente”, es mejor hablar de apoderado -abogado- y poderdante, quien necesita de los servicios del profesional del Derecho.

Juan Sebastian Perilla

Universidad Sergio Arboleda

Corrupción

La lucha contra la corrupción se ha constituido en un discurso que genera preocupaciones pero pocas acciones. Los contextos de formación universitaria han afrontado este reto incluyendo más sesiones de clase sobre ética profesional o temas similares, pero se quedan en la teoría y tienen pocas estrategias prácticas. Esto sumado a que en muchas ocasiones las clases de ética profesional se quedan en la revisión abstracta del Código Disciplinario del Abogado. Este flagelo no se combate al decirle a los estudiantes que actúen bien, sino haciendo una transformación radical en las estrategias pedagógicas con las que se abordan estos temas. Las metodologías de enseñanza tradicionales tienen bajos niveles de apropiación por parte de los estudiantes, por lo cual los conceptos que se aprenden se olvidan con gran facilidad. Se requiere que la formación de los estudiantes vaya más allá de un salón de clase, que tienda puentes con la realidad y se deje de ver la sociedad como un objeto de estudio aislado.

Preparación profesional y ética

El actuar de un abogado no se corrige con sanciones ni con nuevas normas. Estas estrategias pueden prevenir en cierto grado la configuración de conductas reprochables, pero no solucionan el problema de raíz. Se requiere un fortalecimiento de la preparación profesional, pero dejando de lado el enfoque esencialista de la educación que busca incluir cada vez más asignaturas. Con la inclusión de una o varias clases de ética profesional, los abogados no tendrán necesariamente mejores desempeños. Por el contrario, el primer paso puede ser la eliminación de los cursos de ética profesional, para hacer de estos debates un eje transversal en todas las asignaturas del programa, la formación ética debe dejar de ser competencia exclusiva de una sola materia.

Posconflicto

Colombia está inmersa en un momento histórico trascendental, que exige una mirada que vaya más allá de los tecnicismos jurídicos. En las últimas décadas el país ha evidenciado que una cosa son las normas escritas y otra lo que pasa en la vida real. Las vulneraciones de derechos permanentes demuestran que una cosa es lo que se estudia en las facultades de Derecho y otra lo que enfrentan las personas cotidianamente. Es hora que las facultades de Derecho contextualicen las normas abstractas con la realidad del país, para afrontar los retos que trae el posconflicto. Se debe entender lo que ha pasado en la historia del país, para asimilar los retos presentes y dotar de las mejores herramientas, y así los estudiantes podrán actuar en un futuro cercano.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Las habilidades de marketing y de coaching son una tendencia actual, que pronto será reemplazada por otra. Los planes de estudio deben evitar su estructuración a partir de modas que pierden su vigencia con relativa frecuencia. Se requiere la identificación de habilidades y competencias transversales, que puedan ser aplicables independiente de la tendencia vigente. Es importante no limitar la formación a unas pocas habilidades, sino abrir amplias posibilidades en las cuales intervengan los intereses y necesidades de todos los actores del proceso de formación.

Disrupción digital

La mayoría de los estudiantes que están llegando a las facultades de Derecho son nativos digitales (centennials). Quiere decir que ellos ya están formados en estas tecnologías. Las TIC hacen parte de la vida de los estudiantes de este campo profesional, por lo cual es ingenuo pretender formarlos a ellos en esos conocimientos. Por el contrario, quienes deben ser formados en las nuevas tecnologías son los profesores. Se requieren procesos de cualificación y capacitación docente en esta materia, para enseñar desde la realidad actual. Es necesario que los docentes entren en un proceso de transformación digital de sus estrategias pedagógicas, puesto que los estudiantes así lo exigen.

Relación abogado - cliente

La mayoría de los estudiantes que están llegando a las facultades de Derecho son nativos digitales (centennials). Quiere decir que ellos ya están formados en estas tecnologías. Las TIC hacen parte de la vida de los estudiantes de este campo profesional, por lo cual es ingenuo pretender formarlos a ellos en esos conocimientos. Por el contrario, quienes deben ser formados en las nuevas tecnologías son los profesores. Se requieren procesos de cualificación y capacitación docente en esta materia, para enseñar desde la realidad actual. Es necesario que los docentes entren en un proceso de transformación digital de sus estrategias pedagógicas, puesto que los estudiantes así lo exigen.

Nuevos desafíos

Es fundamental que se abandone la idea formalista del Derecho, según la cual es perfecto porque lo ha realizado el legislador tradicional y, en consecuencia, el operador jurídico hace interpretaciones miméticas. Se debe entender que esta profesión tiene una naturaleza abierta, con múltiples lagunas en su formulación. Para esto se deben emplear diversas fuentes, que no se limitan solamente a la ley. En consecuencia, el operador jurídico debe construir interpretaciones auténticas que contextualicen el Derecho desde y para sus exigencias reales.

José Vicente Barreto Rodríguez

Universidad Central

Corrupción

Considerar que la academia puede afrontar “contundentemente” la corrupción resulta ingenuo si se toman en serio los análisis aportados por abogados, politólogos, sociólogos, economistas y otros profesionales sobre la consolidación de prácticas estructuradas de corrupción en el país. Las explicaciones sobre este fenómeno son de índole social, política y cultural, a saber: la debilidad institucional del Estado, el clientelismo, el narcotráfico, la existencia de escenarios monopólicos de generación de rentas económicas y, en general, una cultura del incumplimiento de normas. En ese contexto, si bien las universidades no pueden ofrecer fórmulas mágicas para erradicar las condiciones que favorecen y reproducen las prácticas corruptas, sí están en capacidad de promover acciones relacionadas con la prevención, la detección y el control de las mismas. Por ejemplo, a través de la consolidación de grupos de investigación y observatorios que hagan seguimiento a aspectos nodulares de la gestión pública.

Preparación profesional y ética

Esencialmente, se debe entender la ética no como un análisis académico sino como una directriz para la vida, incluida la profesional. Más allá de estudiar las conductas antiéticas establecidas en un código de ética profesional, se deben analizar las consecuencias que estas conductas acarrean, no solo para el infractor, sino incluso para su familia y también para el cliente. Los análisis de caso deben permitir también aportar al abogado herramientas para afrontar estas situaciones cuando las sugerencias provengan de los clientes mismos.

Posconflicto

Las facultades de Derecho, en el actual escenario de posconflicto, pueden aportar en múltiples dimensiones. Las más prioritarias desde mi perspectiva son: i) la pedagogía sobre las disposiciones legales de la justicia especial para la paz (fundamentos, alcances y limitaciones), a través de cursos, seminarios, talleres, diplomados, entre otros; ii) el desarrollo de investigaciones jurídicas y socio jurídicas que contribuyan a los procesos de exigibilidad jurídica y social de los derechos humanos por parte de los movimientos sociales y las comunidades vulneradas en el conflicto armado; iii) la promoción de mecanismos alternativos de solución de conflictos que promuevan los acuerdos y consensos; iv) la asesoría jurídica en zonas de difícil acceso y poca presencia del Estado, a través de los consultorios jurídicos y con el apoyo de las TIC e v) intervenir desde diversas estrategias en el cumplimiento de lo establecido en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

En el estudio de actualización de las demandas sociales para el programa de Derecho de esta universidad se identificó que, independientemente del perfil del egresado (asesoría, litigio, investigación, entre otros), se esperan de los futuros abogados competencias relacionadas con la promoción y gestión de sus servicios profesionales frente a la innegable hipersegmentación de los mercados y a las altas tasas de graduación en este campo del conocimiento. Dichas competencias se pueden adquirir en espacios académicos como gerencia jurídica, informática jurídica, entre otros. En relación con el coaching jurídico son propuestas que resultan innovadoras, pero que no necesariamente deben incorporarse en los planes de estudios. En este sentido, la mayoría de universidades cuentan con espacios curriculares y extracurriculares liderados por bienestar universitario, departamentos de Humanidades, entre otros, que se encargan de aspectos específicos que se proponen en el coaching jurídico: proyecto personal de vida, liderazgo, comunicación asertiva, emprendimiento, capacidad de resiliencia y manejo de emociones.

Disrupción digital

Más allá de plantear algunos “tips” para usar adecuadamente las nuevas tecnologías de la información en los procesos formativos, se requiere que las universidades, a través de disposiciones institucionales, promuevan un ambiente de aprendizaje por medio de los recursos tecnológicos. Así, es indispensable realizar acciones orientadas a formular políticas de educación en línea, asegurar el perfil de docentes con conocimiento en recursos digitales, promover el uso de blogs, wikis, aulas virtuales, storytelling aplicado a la educación, entre otros. El reto principal está en comprender el perfil del estudiante y las nuevas formas de enseñanza frente a los discursos fatalistas que predican la ausencia de rigor y método en el conocimiento con el uso de los computadores, tablets y celulares.

Relación abogado - cliente

El propósito de la educación no es ser un espejo de la realidad. Desde la academia se pretende aportar a situaciones concretas del entorno y responder adecuadamente a la explicación de los principales problemas, pero los ritmos son distintos: la sociedad avanza vertiginosamente, mientras la educación acoge métodos que no necesariamente operan como soluciones inmediatas. Además, no se debe olvidar que en el caso particular de la formación jurídica, el Derecho implica un deber ser, es un contrafáctico; por ejemplo, en materia de cobro de honorarios existe una tarifa, pero en la práctica se presentan variaciones porque los litigantes deciden cobrar de acuerdo con distintos criterios y eso no puede ser una responsabilidad exclusiva de la educación recibida.

Nuevos desafíos

En la formación de los nuevos juristas hay algunos retos que siguen estando presentes porque no se han suplido satisfactoriamente: el fortalecimiento de competencias de oralidad, lectura y escritura, el manejo de segunda lengua y la formación de habilidades para el trabajo en grupo. Además, existe un reto novedoso relacionado con la incorporación de la inteligencia artificial en el Derecho que plantea nuevas posibilidades en el desarrollo del ejercicio profesional de los abogados y que debe considerarse desde ya.

Claudia Helena Forero

Universidad Militar Nueva Granada Sede Campus

Corrupción

La academia debe buscar que los estudiantes no solamente se formen en los conocimientos y habilidades específicas de cada uno de sus campos, sino también en la mirada y en el ejercicio moralmente correcto de sus profesiones. Al mismo tiempo, aspirar a que crezca y nazca en ellos una sensibilidad social. Estos elementos son fundamentales para empezar a contrarrestar este flagelo y, adicionalmente, las facultades de Derecho deben convertirse en focos y epicentros de una reflexión permanente y sensible respecto a las situaciones críticas que se les pueden presentar a sus estudiantes a lo largo de su vida profesional en temas relacionados con la corrupción.

Preparación profesional y ética

Hay dos debilidades que se han venido presentando e identificado en la academia. Por un lado, las universidades se han dedicado fuertemente a la formación cognitiva y en las habilidades necesarias que se deben obtener para el ejercicio profesional del Derecho y no se ha trabajado, de la forma esperada, en la formación moral y emocional de los futuros abogados, con el fin de que tengan una perspectiva, reitero, de sensibilidad social. Por el otro, considero, también nos ha faltado profundizar en el conocimiento jurídico que se debe tener de las normas disciplinarias y de las reglas básicas que se aplican en el campo profesional. Lo cierto es que debemos esforzarnos en estos dos frentes para reducir notablemente estas cifras, que, a la larga, dejan mal parada a la administración de justicia y a todos sus actores, frente al ciudadano de a pie.

Posconflicto

Nos encontramos en un proceso en el que el aporte del abogado es fundamental, desde la misma consideración de las normas transicionales que nos rigen actualmente, pasando por la comprensión real de lo que sucedió en el pasado, hasta llegar a una mirada positiva de la posible incorporación de todas las personas que participaron de manera directa e indirecta en el conflicto. Puntualmente, el ejercicio de los juristas va a ir directamente encaminado a la consecución de la paz, no me refiero a la sola ausencia de guerra o del conflicto de armas, sino a la paz y a la convivencia justa y armónica con el vecino, con el familiar, con el de al lado, con el que piensa distinto, con el que celebro un negocio jurídico.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Hoy en día vemos que el profesional exitoso es el que se abre a otros conocimientos distintos al estrictamente jurídico. Entonces, si hablamos del coaching esto ayudaría, por ejemplo, a que los litigantes se puedan conectar emocionalmente con sus clientes y ser así verdadero apoyo y eventualmente generar transformación social. En temas de marketing, o en general empresariales, podemos ver que a estos profesionales les cuesta conformar una verdadera empresa. Seguramente, vieron en la universidad cómo se conformaba una empresa desde el modelo jurídico, pero no desde el modelo estratégico y económico, donde luego deben hacer uso de acciones de mercadeo para el éxito de su organización.

Disrupción digital

Nos encontramos viviendo un momento coyuntural en ese sentido, porque pensamos que actualmente los estudiantes son auténticos nativos digitales. Sin embargo, cuando uno los recibe en el escenario formativo, nos hemos dado cuenta de que su mundo digital se reduce exclusivamente a las redes sociales. De ahí que el proceso al interior de las universidades en estos temas debe ser protagónico, pues tenemos que transformar constantemente el ejercicio docente haciendo uso de estas nuevas herramientas, que se dirigen a lo jurídico de manera tecnológica, con el fin de que los futuros abogados las conozcan, las manejen y, sobre todo, estén preparados para cambiar de una tecnología a otra, teniendo en cuenta la rapidez y la facilidad con la que cambia el mundo.

Relación abogado - cliente

Los programas universitarios, en general, todavía son muy tradicionales, por esa razón nos encontramos trabajando en una reforma curricular que nos va a generar un cambio sustancial en la forma de ver el ejercicio de la abogacía. La idea es que incorporemos todo este tipo de conocimientos prácticos y vivenciales de la vida real -un ejemplo de ello puede ser el cobro de honorarios- que son vitales para el ejercicio profesional exitoso, pero también orientado al aporte social y a la construcción cultural y experiencia de la paz.

Myriam Sepúlveda López

Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca (UCMC)

Corrupción

Es importante conceptualizar que la corrupción consiste en “lesionar los intereses colectivos, haciendo uso indebido del poder y de los recursos para la obtención de un beneficio particular”, de ahí la importancia que desde la formación de nuestros futuros abogados cimentemos su proceso de construcción de conocimiento y aplicación del mismo en los valores y principios, además de incluir en el proyecto educativo del programa, estrategias para la convivencia pacífica, participación y responsabilidad democrática. Solo así se construye una cultura de legalidad y cuidado de lo público para un país que clama transparencia y ética en nuestro actuar.

Preparación profesional y ética

Es deber de las facultades de esta profesión reflexionar y conocer el Estatuto del Abogado, pues el abogado está llamado a acercarse para ayudar a solucionar conflictos entre las partes, con compromiso, con una visión social del Derecho, con una obligación de tipo moral, con idoneidad en el ejercicio de la profesión a fin que podamos dar fe que el número de abogados que son sancionados sea cada día mínimo, en tanto un jurista debe ser esa persona recta, con un espíritu de justicia y de buen obrar; en este sentido es claro que la academia, desde los contenidos que se imparten, debe generar reflexiones alrededor de estos temas.

Posconflicto

Para el caso de nuestra facultad, desde hace muchos años esta temática se ha convertido en el centro de reflexión y actuación, es así como en el 2002 se creó una cátedra sobre: Derechos humanos, proceso de paz, posconflicto y acuerdos; así mismo, desde las cátedras en plan de estudios, los trabajos de grado de estudiantes, investigaciones institucionales y posgrados, espacios interinstitucionales e interdisciplinarios se han debatido estas temáticas.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Se trata de aquellas habilidades que deben desarrollarse o fortalecerse en nuestros estudiantes y egresados, quienes se enfrentan a la realidad, muchas veces a un mundo diferente del que se da en la academia. Y es que en esta temática, por ejemplo, Jürgen Habermas afirma que debe haber una “unidad entre la teoría y la práctica”. Es por esta razón que las facultades de Derecho debemos proporcionarles a los estudiantes: electivas, espacios académicos y de proyección social, donde identifiquen sus potencialidades en el ejercicio de la profesión. El siglo XXI exige otras tendencias que complementen el ejercicio técnico del Derecho, que refuercen la filosofía, los valores, la investigación y que preparen a nuestro abogado en el ámbito de la oferta y demanda, lo cual tiene que ver con el marketing y en la seguridad en su preparación y conocimiento para concursar con muchos otros profesionales en el Derecho, de ahí los espacios para generar coaching jurídico.

Disrupción digital

Nos encontramos en una sociedad de la información, de la conciencia tecnológica, por eso la importancia que desde la academia se ofrezcan estrategias que conlleven a una actitud reflexiva, permanente, crítica y responsable ante los nuevos problemas que en las diversas esferas del acontecer social suscita la tecnología, por eso en nuestros planes de estudios de forma transversal, integral y como electiva debe orientarse al estudiante y futuro egresado respecto a los fundamentos en informática jurídica, con talleres de informática aplicada al Derecho. Hoy en día existen redes como Lawyers, lawlink, bases de datos jurídicas, blogs jurídicos, que nuestros estudiantes deben conocer para que los futuros abogados se enfrenten con mayor potencialidad, argumentación y herramientas tecnológicas que permitan agilizar su intervención, dar oportuna respuesta a la persona que acude a sus servicios, las exigencias actuales y futuras de la sociedad.

Relación abogado - cliente

Desde la academia y en las diferentes áreas del Derecho en la actualidad se establecen estrategias pedagógicas, clínicas jurídicas, prácticas extramurales que conllevan a que el estudiante de Derecho se vincule a estas dinámicas de la realidad social, haciendo la brecha más corta entre la educación que se imparte en las facultades (teorías) y la realidad con la que se encuentra el futuro abogado (práctica); no obstante lo anterior, se debe reflexionar en el ámbito de lo público y lo privado la intervención de los abogados con idoneidad, probidad, con conocimiento y equidad.

Nuevos desafíos

Considero que tenemos una responsabilidad grande con la función social que tienen nuestros abogados en la sociedad de hoy, en la facultad se lleva a cabo la formación del futuro abogado en cuatro pilares trascendentales en el ejercicio de la profesión: competencia en investigación, fundamentación crítica, analítica interpretativa y propositiva, conciliación, garantes de los derechos humanos y fundamentados en la ética con una visión socio jurídica tendencial del Derecho, que para el siglo XXI se hacen latentes.

Unido a lo anterior y con fundamento en la dinámica de nuestra sociedad y la visibilidad internacional proyectada en el abogado de hoy otros retos y desafíos tienen que ver con el manejo de una segunda lengua para la competitividad de un profesional con capacidad de negociar, conciliar internacionalmente de compartir sus experiencias académicas en su ejercicio profesional. Otro reto es la intervención con temas de migración y la formación científica y crítica en los estudiantes, lo cual constituye en oportunidades de mejora y calidad para las universidades y la sociedad a través de propuestas de investigación que respondan a las exigencias actuales de la sociedad.

Anthony Castellanos Carreño

Universidad Republicana

Corrupción

Se debe asumir que la corrupción es un delito complejo y como tal debe enfrentarse no solo lo más rápido posible, sino también lo más eficiente y eficaz posible por la totalidad de los actores relacionados con la ocurrencia de la misma, incluyendo a las universidades como actores formadores del profesional que se ve inmerso en ésta práctica. De este modo, la academia debe orientar las funciones de investigación, docencia y circulación del conocimiento hacia el análisis, comprensión y prevención de éste delito, alejarse de los estudios tradicionales según los cuales la actividad académica inicia cuando se materializa dicha conducta delictiva.

Preparación profesional y ética

Se debe incluir en los modelos de formación de abogados el estudio de la ética como la ciencia de las decisiones. Por tanto, es necesario en la actualidad compleja del gremio reforzar los componentes jurídicos a través de la inclusión de elementos de complementariedad disciplinar e interdisciplinar, tendientes a la formación integral de los abogados. Solo los abogados pueden asumir con ética y humanismo la praxis.

Posconflicto

Las facultades en tiempos de posconflicto deben ser las promotoras de escenarios urbanos y rurales deliberativos para la discusión de lo público. Las universidades deben ser concebidas como escenarios en los cuales se potencializa el uso de la razón y del discurso político para la discusión y elaboración de la política pública del posconflicto, aportando en la medida en que asuman su papel natural: ser los escenarios incluyentes de disertación, deliberación, discusión de lo público. Deben alejarse del discurso instrumentalista del posconflicto.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Cada vez se hace más difícil la formación de estudiantes bajo las agotadas tecnologías de la sociedad agraria o de la sociedad capitalista, por ejemplo, la imprenta pasa a ocupar un segundo plano frente al surgimiento de índices de referencia, bases de datos con medición de impacto en la citación y los directorios especializados de producción científica. Vivimos en la nueva sociedad de la información y del conocimiento, en la cual la mundialización aparece como la nueva trasformación de la globalización. En este contexto, las facultades deben incorporar en sus modelos pedagógicos, los nuevos lenguajes en los cuales circula el conocimiento. No debe agotarse el ejercicio con la inclusión de nuevo material bibliográfico en los contendidos curriculares, deben también asimilarse, por ejemplo, los nuevos canales de comunicación, en los cuales no solo transita, sino que también habita el nuevo sujeto de conocimiento.

Relación abogado - cliente

La función de la educación no debe ubicarse de manera exclusiva en las distintas necesidades que registra el mercado. Más aún, no debe entenderse que la formación de abogados está de manera exclusiva al servicio del sector económico del país. Más allá de estos planeamientos, la educación en general y la formación de abogados en particular deben estar también al servicio de las problemáticas o realidades sociales que se registran en Colombia. Es aquí donde la crítica debe recibirse, puesto que la práctica del Derecho en muchos casos escapa de los clásicos planos teóricos construidos en realidades distantes y distintas.

Nuevos desafíos

Me centraría en el desafío que significa la formación de futuros abogados a partir de nuevas epistemologías y con óptimos niveles de fundamentación hermenéutica en el concepto de justicia y equidad. El desafío sencillo: permitir pensar en clave de nuevos derechos, alejado del atolladero que significa el reduccionismo o formalismo jurídico.

Luis Eduardo Martínez Gutiérrez

Universidad Incca de Colombia

Corrupción

Las facultades de Derecho, sobre todos las universidades públicas, tienen mucho que aportar en la lucha contra la corrupción. Este flagelo, al ser un fenómeno social, debe combatirse desde las raíces mismas del proceso de formación, y aquí necesariamente se debe hablar de la familia, de la escuela y de la universidad.

Aunque en la universidad los estudiantes tienen una escala de valores ya formada, lo cierto es que compete reforzar dichos parámetros mediante la enseñanza de criterios éticos en el aprendizaje y ejercicio del Derecho. Y es que esta profesión, como se ha dicho siempre, puede ser el más noble de los oficios o la peor de las profesiones. ¿De qué depende? De la misión y visión de la institución universitaria, a través de la enseñanza de sus docentes y del desarrollo de sus contenidos programáticos.

Preparación profesional y ética

Vivimos en un mundo cada vez más acelerado, los clientes de hoy piden resultados pronto sin importar los medios para lograrlos. Cuando el profesional sale al mundo y ve este panorama, en el que tiene una competencia abrumadora en cuanto a cantidad (más no a calidad) se ve abocado a tomar una decisión: se entrega al sistema de corrupción o toma la vía de la corrección. Las dos vías tienen sus pros y sus contras; no obstante, es allí donde debe existir una huella dejada por la universidad en el estudiante. Me refiero a que hacer lo correcto siempre resulta más doloroso, pero será lo más satisfactorio.

Posconflicto

Creer que estamos en el posconflicto es una falacia. Cuando se habla de posconflicto se piensa en el fin de la guerra y esta realmente no ha terminado. Sin entrar en la polémica, la universidad tiene el compromiso de velar porque se entienda, por lo menos jurídicamente, qué implica una justicia de transición. En esto se debe ser claro, la justicia transicional no es de ninguna manera impunidad. Entonces, el primer punto que las facultades de Derecho deben aportar al posconflicto es enseñar de forma adecuada la justicia transicional como una forma diferente de hacer justicia, que sobrepasa los meros fines retributivos que tanto añoran algunos sectores políticos y sociales.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Este movimiento, que surge entre otras cosas por la necesidad del sistema económico, realmente se ha convertido en una necesidad, no de la carrera de Derecho, sino del ejercicio profesional. Quiero dejar la siguiente reflexión: puede existir un abogado que no sepa marketing y coaching y ser perfectamente competitivo, mas no puede existir un abogado que sepa de estos dos temas y nada más. Por último, las facultades de Derecho que apuesten por incluir en sus programas este tipo de contenidos, le apuestan a profesionales de revista, y no precisamente científica.

Disrupción digital

Para los programas de Derecho debe hacerse un esfuerzo por lograr una capacitación de su planta docente en utilización de las nuevas tecnologías de la información, así como la enseñanza en la utilización de estas herramientas en el aula.

Relación abogado - cliente

La vida va a 100 km/h y el derecho va a 1 km/h. Lo anterior es la realidad, la educación que se puede dar en las universidades no puede ser otra que la que está en el Derecho vigente, en nuestra jurisprudencia constitucional, en la ley, en los códigos, etc. Estas son fotos de una realidad que el juez debe interpretar cuando aplica la ley. Así las cosas, la realidad, tan cambiante, viajando a esa velocidad, nunca podrá ser enseñada con precisión y sin engaño a los estudiantes.

Jinyola Blanco Rodríguez

Universidad Antonio Nariño

Corrupción

La academia puede afrontarla desde diferentes ámbitos: el primero, durante la formación misma de los profesionales, ya que los planes de estudio de los diferentes programas deben incluir un componente ético que cobre preponderancia en cualquier tiempo. El segundo, a través de las actividades curriculares y extracurriculares, de formación integral, que se puedan desarrollar desde la educación continuada con la realización de foros o debates que permitan mostrar y entender la realidad con una visión de solución ética y de prospectiva de cambio, donde se convoque a cada uno de los miembros de la academia, en diálogo con diversos actores gubernamentales y sociales.

Preparación profesional y ética

Acertado es utilizar el verbo “reforzar”, ya que la formación ética del que va ser profesional viene de la educación y ejemplo familiar que haya tenido y de las vivencias de un actuar transparente, honesto y digno que a lo largo de su formación básica y secundaria debieron ser inculcadas por las personas facilitadoras de su educación. La preparación del profesional debe ampliar ese rango para el futuro ejercicio de su carrera, la concientización del papel de egresado que empieza a tener en la sociedad una vez termina sus estudios, es básico para que reflexione acerca de su responsabilidad al poder tener en sus manos la definición de derechos de terceros. Pero, adicionalmente, debe apropiarse de la vocación de servicio para la que ha sido formado. Lo anterior se logra mediante la transversalización de ejercicios de contenido ético en cada clase impartida y en cada espacio fuera de aula que apoye el trabajo con terceros.

Posconflicto

Las facultades de Derecho pueden aportar en diversos escenarios, pero quiero referirme a tres en específico, que surgen de las funciones sustantivas derivadas de los programas que tenemos, en la formación académica propiamente dicha: i) los contenidos curriculares, que deben responder a temáticas jurídicas y sociojurídicas desde las distintas áreas del Derecho, que de una u otra forma tienen que ver con todos los puntos contenidos en el Acuerdo de Paz; ii) la investigación, con la apuesta de proyectos de investigación aplicada que permitan solucionar los problemas que el desenvolvimiento de un momento histórico como el postacuerdo implica, pero con la inclusión de estudiantes de Derecho formados de cara a la realidad y iii) la proyección social desde las facultades con los consultorios jurídicos, clínicas jurídicas y centros de conciliación, entre otros, que procuran atender a usuarios golpeados directa o indirectamente, por el conflicto armado.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

El abogado, independientemente de la esfera laboral en la que vaya a desplegar su actividad profesional, representa su propia marca, su propio nombre, y para ello requiere adquirir competencias de liderazgo, de inteligencia emocional y de habilidades interpersonales que le permitan con mayor facilidad empoderarse de su quehacer para dirigirlo con convencimiento. El apoyo de bienestar universitario y de educación continuada indudablemente puede cumplir con esas finalidades y el programa estaría brindando una integralidad formativa.

Disrupción digital

La cátedra tiene que cambiar, los estudiantes no pueden continuar sometidos a clases magistrales en las que se pretendan impartir conocimientos sin oportunidad de cuestionamiento o actualización. El aula deber ser entonces interactiva, dotada de herramientas informáticas que le permitan al estudiante interactuar con el docente facilitador y con los demás discentes, en la búsqueda y generación de nuevos conocimientos. El uso de esas herramientas virtuales les impondrá la necesidad de aprender a utilizarlas adecuadamente y la de aplicarlas a las actividades relacionadas con su vida profesional.

Relación abogado - cliente

Una cosa es la educación como proceso de formación de profesionales idóneos y éticos para el ejercicio de sus actividades profesionales y otra la relación personal y contractual abogado-cliente. La primera está orientada por unos criterios formativos muy definidos y regulados y la segunda, determinada por un vínculo contractual ajustado a las condiciones particulares y complejidades de cada caso. No se puede utilizar esta última actividad de ejercicio profesional como criterio exclusivo de medición o evaluación de la formación que implica la educación.

Gloria Inés Quiceno Franco

Universidad La Gran Colombia

Corrupción

La lucha contra la corrupción deber ser permanente y sin desfallecer por un solo instante. Toda la sociedad colombiana debe cerrar filas contra un flagelo que nos golpea inmisericordemente. Es fundamental que se implemente en los programas de Derecho, la formación socio humanista con un fuerte énfasis en ejercicio de la profesión, la importancia de apropiarse de los deberes profesionales de lealtad y honestidad con sus clientes, con su contraparte y con los operadores jurídicos. Precisamente, dentro de la tradición de la Universidad la Gran Colombia, figura haber tenido el primer Centro de Ética y Humanidades, lo cual implica que este componente de formación es integral y transversal a todos los planes de estudio. Esta es una de las formas que desde nuestra perspectiva puede aportarse a obtener éxito frente a esta situación que nos afecta a todos.

Preparación profesional y ética

Una sociedad como la nuestra reclama urgentemente unos profesionales formados en valores lo cual significa una brújula que marque la dirección a donde debemos ir los colombianos. Nuestra Universidad justamente viene promoviendo en la comunidad académica la cultura de los valores. Estos dos elementos que formula la pregunta son claves en el propósito formativo.

Posconflicto

Nuestra institución aporta en la gestión académica, nuevos elementos que posibilitan prevenir situaciones conflictivas, por medio de la formación en escenarios judiciales y extrajudiciales, incluyendo la preparación en métodos alternativos de solución de controversias. De esta manera, acorde con los lineamientos de la Constitución Política, el ciudadano tiene una caja de herramientas que permiten la construcción de conocimiento jurídico en la solución de los problemas; necesitamos abogados formados en estas competencias que contribuyan a la paz, en una sociedad tan compleja como la nuestra.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

De acuerdo con las nuevas realidades, el abogado no debe desconocer los métodos de autogestión del conocimiento que le ayuden al abogado al ofrecimiento de sus servicios profesionales con el fin de alcanzar sus máximos niveles de profesionalización de tal manera que pueda responder a los desafíos tecnológicos. En este sentido, estamos trabajando arduamente acompañando las metas que nos han encomendado, y afrontando desafíos que exigen nuestros esfuerzos como institución de educación superior en el contexto social colombiano.

Disrupción digital

Se hace necesario fortalecer en la formación de los estudiantes, el manejo de las tecnologías de la información y de la comunicación, con el propósito de facilitar el ejercicio de la profesión y hacer más sólida la capacidad de investigación socio jurídica. Este tema aparece con mayor intensidad en nuestros planes de estudio y nuestras ofertas académicas de nuestra facultad.

Relación abogado - cliente

Nuestra propuesta apunta a construir una sociedad más humana, más justa y más equitativa, objetivos trazados y dirigidos concretamente a la proyección social, por medio de las prácticas jurídicas y comunitarias que implican la presencia de la Universidad como actor social frente al cúmulo de necesidades insatisfechas. Creemos que los nuevos abogados deben centrar su quehacer jurídico más en el sentido cualitativo que en el estrictamente cuantitativo, de acuerdo con el propósito académico de formación socio humanística para lograr los anhelos de una sociedad que reclama pronta y cumplida justicia.

Carlos Mario Molina

Director Ejecutivo de Acofade

Corrupción

La academia ha promovido cambios importantes en la formación de los nuevos abogados, pero sigue esperando los lineamientos del Ministerio de Educación (MEN) para poder reformar sus pénsum y currículos al interior de las instituciones. Por ello es imperioso, y así lo ha manifestado reiteradamente la Asociación Colombiana de Facultades de Derecho - Acofade, modernizar rápidamente la formación de los abogados por competencias, para una mejor lucha en contra de la corrupción.

Preparación profesional y ética

Una adecuada reforma a los estudios de Derecho sigue esperando su turno en Colombia, dado que uno de los factores de crítica más importantes en la lucha contra la corrupción de nuestro país ha sido la mala formación de nuestros abogados. Esto no es completamente cierto, existen afortunadamente muy buenas facultades de Derecho comprometidas con el futuro de nuestra sociedad; sin embargo, el Ministerio de Educación sigue de manos cruzadas esperando reformar los contenidos mínimos de la enseñanza de los nuevos juristas del país. La academia jurídica cuenta actualmente con 114 programas de Derecho en todo el país, los cuales funcionan con parámetros de calidad del siglo pasado; la mayor parte de sus pénsum siguen alineados a la política de formación por contenidos utilizados desde los años 70 en el siglo XX.

Posconflicto

Con el Acuerdo Final de Paz por fin tenemos una oportunidad única en la historia de Colombia de volver a barajar las cartas de la institucionalidad. En este sentido, estamos asumiendo un papel fundamental en la importante trasformación de la sociedad colombiana, dado que agremiamos a 84 facultades de Derecho, más del 90 % del total. La participación de la academia será cada vez más importante, teniendo en cuenta que nuestro país se está transformando y necesita cada vez más de los procesos de meritocracia y transparencia que dignificarán la función pública y la carrera judicial en Colombia.

Marketing y ‘coaching’ jurídico

Las tendencias modernas de enseñanza del Derecho obligan a hacer un cambio trascendental en la práctica de los estudiantes de esta profesión. Los pénsum deben adoptar nuevos campos del ejercicio del Derecho para estar a tono con la realidad que vive el mundo y nuestro país. Cátedras nuevas de coaching jurídico, de manejo de medios informáticos y big data, análisis sociológico del Derecho, estadística jurídica, bilingüismo jurídico, marketing jurídico y técnicas modernas de oralidad y negociación.

Disrupción digital

La formación de competencias tecnológicas se ha revelado como uno de los aspectos que hay que implementar con urgencia en la formación de los abogados, dado su impacto en la administración de justicia de nuestro país. En las conclusiones de una serie de encuentros que hemos tenido con la Procuraduría General de la Nación se encuentran importantes aportes en la reforma a la justicia a través de mecanismos destacados como el big data, las redes sociales y la comunicación virtual. Esto es lo que aportaría a la justicia modernismo y celeridad en un mundo jurídico cada vez más complejo y sofisticado.

Relación abogado - cliente

Los nuevos exámenes impuestos por la Ley 1905 del 2018 son los nuevos retos del Derecho para determinar cuáles serán los mejores parámetros éticos de la actividad profesional de un abogado en Colombia. Esto resolverá de una vez por todas cuáles son las competencias mínimas que debe manejar un abogado al momento de prestar sus servicios a sus clientes y al momento de abogar adecuadamente en justicia. Quedan entonces grandes retos en ese sentido para el Derecho de nuestro país.

 

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