Una mirada a la contaduría pública desde la academia (parte 1)
En diálogo con Jenny Marlene Sosa, directora de Contaduría Pública en la Universidad Javeriana, recorremos aspectos relevantes para los nuevos líderes contables.Openx [71](300x120)
02 de Marzo de 2026
En el Día del Contador, ÁMBITO JURÍDICO dialogó con Jenny Marlene Sosa Cardozo, directora de la carrera de Contaduría Pública de la Pontificia Universidad Javeriana.
Sosa es doctora en Administración (Facultad de Ciencias Económicas UNAL), magíster en Gestión y Evaluación de Proyectos de Inversión, Contadora Pública y especialista en Revisoría Fiscal.
ÁMBITO JURÍDICO (Á. J.): ¿Cómo describe el panorama actual de la Contaduría Pública en el país desde la perspectiva académica?
Jenny Marlene Sosa Cardozo (J. M. S.): El panorama actual de la Contaduría Pública en Colombia, desde una perspectiva académica, evidencia un proceso de expansión y diversificación en la oferta de programas de educación superior, acompañado de exigencias crecientes en materia de calidad y aseguramiento institucional. Según el Ministerio de Educación Nacional, a través del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), la Contaduría Pública continúa siendo uno de los programas con mayor presencia en el país, tanto en modalidad presencial como virtual. Esta amplia cobertura refleja la relevancia social y económica de la profesión, aunque también plantea desafíos relacionados con la homogeneidad en los estándares formativos y la consolidación de procesos de acreditación de alta calidad.
En el ámbito investigativo, la disciplina contable ha experimentado una progresiva institucionalización dentro de las universidades colombianas. Gómez-Villegas y Ospina-Zapata (2022) señalan que la investigación contable en Colombia ha transitado de una etapa centrada en la formación profesional a una fase de mayor producción científica, caracterizada por el fortalecimiento de grupos de investigación, revistas especializadas y redes académicas. No obstante, los autores advierten que aún persiste una brecha entre la producción académica y la incidencia efectiva en la regulación y en la práctica profesional, lo cual constituye un reto estratégico para la consolidación disciplinar.
Desde el análisis de la oferta académica, Sánchez Becerra y Velasco Burgos (2023) identifican que el crecimiento cuantitativo de programas no siempre se acompaña de innovaciones curriculares profundas. En este sentido, diversos estudios coinciden en la necesidad de fortalecer competencias investigativas, pensamiento crítico, ética profesional y habilidades digitales, especialmente frente a los procesos de automatización, analítica de datos y transformación digital que impactan el ejercicio contable. La integración de estas competencias resulta fundamental para garantizar la pertinencia y sostenibilidad académica de la profesión en un entorno globalizado.
Á. J.: ¿Qué factores considera que han influido en la disminución del interés de los jóvenes por estudiar Contaduría Pública en los últimos años?
J. M. S.: Hay diversas razones por las cuales puede percibirse una disminución en el interés de los jóvenes por estudiar Contaduría Pública en Colombia y a nivel internacional también. Primero, nos enfrentamos a cambios demográficos, donde hay una disminución considerable de la población juvenil y, aparte, nos enfrentamos a cambios en las preferencias vocacionales de esos jóvenes. Esto se confirma con las cifras del Ministerio de Educación, quienes mediante el SNIES han evidenciado una desaceleración en la matrícula de varios programas tradicionales. Pero este fenómeno no es exclusivo de Colombia, sino que se observa en múltiples sistemas educativos donde las carreras tradicionales compiten con nuevas áreas emergentes.
Adicionalmente, hay factores económicos y de empleabilidad. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2023) advierte que las decisiones educativas de los jóvenes están cada vez más orientadas por expectativas salariales, empleabilidad inmediata y proyección internacional. Por ello, si no se comunica adecuadamente el atractivo que tiene la profesión actualmente puede perder capacidad frente a programas asociados con innovación tecnológica o negocios digitales. En este contexto, el desafío académico consiste en renovar la narrativa y el enfoque formativo de la profesión para alinearlo con las nuevas dinámicas tecnológica, económicas y regulatorias.
Á. J.: ¿Qué percepción cree que tienen hoy los jóvenes sobre la profesión contable y qué elementos de esa percepción deben transformarse?
J. M. S.: Diversos estudios en educación contable publicados en el Journal of Accounting Education señalan que los estudiantes suelen percibir la contaduría como una disciplina altamente técnica, rutinaria y menos innovadora frente a campos asociados con tecnología o emprendimiento (Jackling y De Lange, 2009). Sin embargo, es una percepción que no necesariamente refleja la realidad contemporánea de la profesión, pero que sí incide en la decisión vocacional de los jóvenes, especialmente en contextos donde se valora la creatividad, la flexibilidad y la transformación digital.
Es en parte desconocimiento de los jóvenes sobre la transformación tecnológica que está viviendo la profesión contable. Avances de la automatización, la inteligencia artificial y la analítica de datos están modificado la naturaleza de las tareas contables tradicionales. Están surgiendo nuevas oportunidades en herramientas tecnológicas requeridas para el análisis financiero, gestión de riesgos y cumplimiento normativo, finanzas, entre otros.
Á. J.: ¿Considera que existe una brecha entre lo que los jóvenes buscan en una carrera y lo que creen que ofrece la Contaduría Pública? ¿Cómo cerrarla?
J. M. S.: Efectivamente, los jóvenes actuales buscan carreras rápidas y que les permitan ser "nómadas digitales". Según Rueda-Delgado et al. (2021), persiste una imagen del contador como un auxiliar de cumplimiento tributario, lo que choca con el deseo juvenil de creatividad y dinamismo. Existe un desconocimiento sobre el rol del contador en la sostenibilidad (ESG) y en la consultoría de alto nivel, áreas donde se toman decisiones que afectan el futuro del planeta y la economía global.
Y por otro lado, hay un imaginario erróneo de que la inteligencia artificial (IA) reemplazaría al contador, lo cual es un desincentivo. Afortunadamente, ya se está demostrando que la tecnología no elimina al profesional, sino que le aporta, le da herramientas y lo libera de las tareas repetitivas, lo cual le da espacio para el análisis y otras actividades relevantes en el quehacer contable. La brecha se cierra cuando se comprende que la contabilidad es el "lenguaje de los negocios" y que la IA es solo la herramienta para interpretar ese lenguaje con mayor precisión. Los jóvenes buscan propósito y la contaduría moderna lo ofrece a través de la transparencia y la ética en los mercados.
Á. J.: ¿Cómo están respondiendo las universidades a los cambios del entorno(tecnología, sostenibilidad, análisis de datos) para hacer más atractivo el programa?
J. M. S.: En la era de la cuarta revolución industrial, la academia colombiana enfrenta el desafío de integrar la tecnología, la sostenibilidad, la analítica de datos, como ejes transversales para evitar la obsolescencia del egresado.
La formación ética y el compromiso social también ocupan un lugar central en la discusión académica contemporánea. Más allá de la eficiencia financiera, los programas acreditados en Colombia están incorporando la "Contabilidad para la Sostenibilidad" y el reporte de información no financiera (ASFACOP, 2023). Este enfoque responde a las crecientes demandas de transparencia y responsabilidad social empresarial, donde el contador público actúa como un garante de la confianza pública y un agente activo en la lucha contra la corrupción y el lavado de activos (Vargas-Restrepo y Franco-Londoño, 2022).
En este escenario, la academia enfrenta el desafío de articular calidad educativa, investigación con impacto social y respuesta a las demandas regulatorias, consolidando así una formación coherente con las responsabilidades públicas de la profesión.
Á. J.: ¿Qué ajustes curriculares recientes destacan en su institución para conectar la carrera con tendencias actuales como la analítica, automatización, uso de la IA?
J. M. S.: En la Pontificia Universidad Javeriana, el programa de Contaduría Pública ha desarrollado un proceso de actualización curricular orientado a responder estratégicamente a las transformaciones tecnológicas y a las dinámicas del entorno profesional. Esta renovación ha implicado la incorporación sistemática de contenidos relacionados con la gestión de información, la analítica de datos y el uso de tecnologías emergentes, articulando estas competencias con los fundamentos tradicionales de contabilidad, auditoría, tributación y estándares internacionales. De esta manera, el programa no solo preserva su solidez disciplinar, sino que fortalece la formación de contadores capaces de generar valor en entornos organizacionales complejos y digitalizados.
El plan de estudios integra asignaturas que potencian la capacidad analítica y el pensamiento lógico aplicado a la toma de decisiones basadas en datos. Cursos como herramientas de programación, probabilidad, estadística y analítica de los negocios proporcionan bases conceptuales y metodológicas para comprender procesos de automatización, modelamiento de información y análisis avanzado. Esta integración temprana y progresiva de herramientas tecnológicas facilita que los futuros contadores comprendan y apliquen metodologías que trascienden la contabilidad tradicional, proyectándose hacia la analítica financiera, la automatización de procesos y el soporte estratégico a la gestión empresarial.
Adicionalmente, el currículo incorpora resultados de aprendizaje transversales (RAET), que fortalecen dimensiones clave para el ejercicio profesional contemporáneo. Entre ellos se destacan la analítica, la sostenibilidad, la ética y la comunicación efectiva, elementos que permiten consolidar un perfil de egreso integral, con competencias técnicas, juicio profesional y responsabilidad social. Esta articulación curricular busca garantizar que el contador javeriano no solo domine herramientas técnicas, sino que actúe como un profesional reflexivo, capaz de interpretar el entorno, gestionar riesgos y contribuir a la creación de valor sostenible.
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