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20 de Septiembre de 2021 /
Actualizado hace 14 minutos | ISSN: 2805-6396

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General - 25 años de la Constitución Política


Así comenzó la historia

05 de Julio de 2016

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En 1885, la guerra civil entre radicales y conservadores. En 1990, la lucha del Estado contra las guerrillas y el narcoterrorismo. Violencia, muerte y desarraigo antecedieron la promulgación de las dos últimas Constituciones de Colombia. Ambas, la de 1886 y la de 1991, son resultado de la eterna historia de lucha por el poder. Y del anhelo de paz, que fue su catalizador. Con Rafael Núñez proclamando el final de la Constitución de 1863 comenzó a forjarse la que sería la Carta más perdurable que tuvo el país.

 

Cien años después, Virgilio Barco alzó la voz a favor de una Asamblea Nacional Constituyente que creara las condiciones para negociar con los grupos armados ilegales. Mientras la guerra le sirvió a Núñez para saltarse el trámite que requería la redacción de una nueva Constitución, Barco se jugó sus cartas en el terreno jurídico, para derogar el mandato frentenacionalista según el cual la Constitución no podía ser reformada por el pueblo. Al final, el clamor ciudadano logró el objetivo.  (Lea: Cesar Gaviria Trujillo: “Los mayores logros de la Constitución de 1991 están en el campo de la justicia”)

 

El Frente Nacional (1957)

 

 

La necesidad de ratificar los acuerdos partidistas pactados tras el gobierno de Rojas Pinilla motivó la reforma plebiscitaria de 1957, que restableció el imperio de la Constitución de 1886. El plebiscito introdujo una disposición que obstaculizó las futuras iniciativas de reforma: la Constitución solo podría ser reformada por el Congreso. Se prohibió consultar al constituyente primario.

 

Intentos fallidos (1977)

 

 

El primero en reclamar una reforma de la Constitución de 1886 en medio del pacto frentenacionalista fue Alfonso López Michelsen. En 1977, López propuso convocar una pequeña constituyente, para reformar el régimen territorial y la administración de justicia. Pero la reforma no se llevó a cabo. El Acto Legislativo 2 de 1977 fue declarado inexequible, por vicios de forma.

Otra inexequibilidad (1979)

Julio César Turbay intentó una nueva reforma en 1979, que buscaba modificar el aparato judicial y el funcionamiento del Congreso. El Acto Legislativo 1 de 1979 también fue declarado inexequible por la Corte Suprema de Justicia, en 1981.

Última reforma (1986)

El Acto Legislativo 1 de 1986, promulgado por Belisario Betancur, fue la última enmienda que tuvo la Constitución de 1886. Aprobó la elección popular de alcaldes y gobernadores.

 

Toma del Palacio de Justicia (1985)

 

 

La tragedia más desgarradora que haya sufrido la justicia colombiana ocurrió el 6 de noviembre de 1985. Veintiocho horas duró la arremetida del M-19 al Palacio de Justicia, que terminó con la muerte de magistrados, civiles y guerrilleros y la desaparición de 11 personas. Pero el terror sembrado por la toma tuvo un efecto adicional: sepultó las negociaciones de paz promovidas por Belisario Betancur. Años después, el episodio se convertiría en uno de los argumentos más fuertes de quienes se opusieron a indultar a los guerrilleros a cambio de que entregaran las armas.

 

Las propuestas de Barco (1988)

 

 

Tras el asesinato del procurador general de la Nación Carlos Mauro Hoyos, el Gobierno le declaró la guerra al crimen organizado. Virgilio Barco promulgó el Estatuto para la Defensa de la Democracia y convocó un plebiscito para derogar la norma que le impedía al pueblo reformar la Carta. La convocatoria fracasó y le dio paso al Acuerdo de la Casa de Nariño, que al final fue suspendido por el Consejo de Estado. El Gobierno tuvo que impulsar la reforma en el Congreso.

 

La embestida narcoterrorista (1989)

 

 

1989 fue el año del narcoterrorismo. El homicidio de decenas de jueces, periodistas y de otras figuras de la vida política nacional y los atentados contra el avión de Avianca y el Departamento Administrativo de Seguridad colmaron los medios nacionales. En agosto, el país fue testigo del magnicidio que acabó con la esperanza de renovar la política colombiana. El asesinato de Luis Carlos Galán marcó las prioridades de la campaña presidencial: el proceso de paz y la renovación institucional.

 

La sombra de la extradición (1989)

 

 

La reforma constitucional avanzó en medio de la discusión de una ley de indulto y, en noviembre, culminó su trámite en el Senado. Le esperaba un camino mucho más tortuoso. La propuesta de consultar al pueblo sobre la prohibición de la extradición, aprobada por la Cámara de Representantes, acabó con la paciencia del Gobierno. En diciembre el Ejecutivo pidió suspender el debate.

 

La séptima papeleta (1990)

 

 

La posibilidad de “salvar a Colombia” fue el lema que eligió un grupo de universitarios para persuadir al país de la necesidad de reformar la Constitución de 1886. El rechazo a todo tipo de violencia y el apoyo a las instituciones democráticas fueron algunas de las banderas que materializaron su idea de incluir una séptima papeleta en las elecciones parlamentarias del 11 de marzo.

 

La desmovilización (1990)

 

 

Con la Ley de indulto a bordo, el M-19 formalizó su desmovilización, el 8 de marzo de 1990. Tres días después, la séptima papeleta fue respaldada por más de un millón de colombianos. El Gobierno autorizó a la Registraduría para escrutar los votos a favor de la iniciativa en las elecciones presidenciales de mayo. El 27 de ese mes, con más de cinco millones de votos, el camino de la reforma quedó listo. El 9 de diciembre fueron elegidos los 70 constituyentes.

 

Nace la nueva Carta (1991)

 

La Asamblea Nacional Constituyente se celebró el 5 de febrero, Horacio Serpa, Antonio Navarro y Álvaro Gómez fueron elegidos para presidirla. Se organizaron las cinco comisiones permanentes y empezó el debate. Durante cinco meses, el país fue testigo de las deliberaciones que les dieron paso a los mecanismos de participación ciudadana, la organización territorial, las nuevas instituciones, el catálogo de derechos fundamentales y la acción de tutela que introdujo la Constitución de 1991.

El 4 de julio se firmó la Carta que le puso fin a la única Constitución centenaria que ha tenido el país. Las promesas de cambio y de paz inauguraron una nueva era política en Colombia. Así comenzó la historia.

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