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“El Mundial de Fútbol 2026 es el evento deportivo más complejo de la historia desde el punto de vista jurídico”

Juan Pablo Caballero Rodríguez, abogado y magíster en Derecho y Gestión Deportiva del ISDE (España), habló con ÁMBITO JURÍDICO, a propósito del nuevo campeonato deportivo y su relación con el Derecho.

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16 de Mayo de 2026

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En menos de un mes empezará a rodar el balón en el Mundial de Fútbol 2026, el evento deportivo más importante y más visto en todos los rincones del planeta. Por más de 30 días, el mundo se paralizará alrededor de un deporte. El Derecho, en muchas de sus vertientes, es un protagonista de primer orden en el desarrollo de este evento.

Juan Pablo Caballero Rodríguez, abogado y magíster en Derecho y Gestión Deportiva del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE, España), habló con ÁMBITO JURÍDICO, a propósito del nuevo campeonato y de la publicación de su reciente libro sobre Derecho y fútbol.

ÁMBITO JURÍDICO: Recientemente, usted publicó una obra sobre el derecho del fútbol. ¿Existe esa rama dentro del Derecho Deportivo?

Juan Pablo Caballero Rodríguez: Está próxima a publicarse una obra que escribí y que se titula Derecho del Fútbol. Fundamentos jurídicos y práctica internacional. Es un trabajo al que me dediqué arduamente durante el último año y que busca plasmar los fundamentos esenciales que debe conocer cualquier profesional que quiera adentrarse en el apasionante mundo del Derecho Deportivo y, en particular, del derecho del fútbol.

Sobre su pregunta puntual: efectivamente, dentro del Derecho Deportivo existe lo que podríamos denominar una subespecialidad: el derecho del fútbol, que ha venido tomando autonomía propia durante las últimas décadas.

El Derecho Deportivo es la disciplina amplia que estudia, en sí, la regulación jurídica de la actividad deportiva en general: desde el deporte aficionado hasta el profesional, pasando por el régimen disciplinario, el dopaje, los Juegos Olímpicos y los contratos de los atletas en las distintas modalidades. Dentro de él, el derecho del fútbol se ha consolidado como una subespecialidad con identidad propia, debido a la magnitud económica del deporte, a su estructura institucional única encabezada por la Fifa y al desarrollo de un cuerpo normativo y jurisprudencial particular que algunos autores denominan lex FIFA, máxime si se considera que la gran mayoría de los laudos que se dictan en el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) giran alrededor del fútbol.

Á. J.: ¿Qué diferencia al fútbol de otras disciplinas para tener su propia subespecialidad jurídica?

J. P. C. R.: Lo que diferencia al fútbol de otros deportes es que, desde el punto de vista organizativo y administrativo, existe un sistema piramidal de gobernanza compuesto por la Fifa, las confederaciones, las federaciones nacionales, las ligas y los clubes. Todos ellos cuentan con normativa propia y con órganos especializados de resolución de conflictos como la Cámara de Resolución de Disputas, el Tribunal del Fútbol y, en última instancia, el TAS con sede en Lausana, Suiza. A esto se suma un régimen contractual y disciplinario altamente especializado, que involucra contratos de toda índole en los que se mueven miles de millones de dólares. En el libro abordo justamente estos temas y procuro explicar las razones por las cuales, hoy, un abogado que quiera trabajar en fútbol necesita una formación específica que va más allá del derecho deportivo general.

Á. J.: ¿Cómo está dividido estructuralmente el libro que hace poco publicó?

J. P. C. R.: El libro está concebido más como una brújula que como un tratado sobre el derecho del fútbol. Por eso, su estructura sigue una lógica didáctica que lleva al lector de lo general a lo particular. Comienza con los fundamentos del derecho del fútbol profesional, donde se exploran sus orígenes, su evolución y su lugar dentro del ordenamiento jurídico. Luego pasa a la estructura organizativa del fútbol mundial, la Fifa, las seis confederaciones, las federaciones nacionales, las ligas y los clubes y explica cómo se relacionan entre sí.

Más adelante se explica cómo funcionan los diferentes órganos nacionales e internacionales que intervienen en la dimensión jurídica del deporte, así como sus principales reglamentos. También se desarrollan temas como la transferencia internacional de jugadores, los mecanismos de solidaridad y la contribución por formación, la ruptura contractual y, por supuesto, el régimen disciplinario y de integridad.

El libro cierra con un capítulo en el que dos de los abogados más reconocidos del derecho del fútbol comparten su visión sobre qué se requiere para ser un abogado exitoso en esta disciplina: Marcos Motta, abogado de grandes estrellas del fútbol mundial y vicepresidente del Club Flamengo de Brasil, y José Luis Andrade, árbitro del TAS y Vicepresidente Legal del FC Porto de Portugal.

Á. J.: ¿Qué áreas del Derecho se ven involucradas durante el Mundial de Fútbol 2026?

J. P. C. R.: El Mundial 2026, que arranca el 11 de junio en el estadio Azteca de la Ciudad de México, es probablemente el evento deportivo más complejo de la historia desde el punto de vista jurídico. Lo afirmo por una razón muy sencilla: es el primer mundial organizado simultáneamente por tres países, y contará con la participación de 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede. Esa transnacionalidad multiplica las áreas del Derecho que entran en juego.

En primer lugar, el derecho internacional público y administrativo. Cuando la Fifa selecciona una sede mundialista, suscribe con cada país anfitrión los llamados government guarantees: compromisos vinculantes en materia de seguridad, ingreso de personas, exenciones tributarias y aduaneras y protección de marcas, que los países deben asegurar si quieren ser sedes de un mundial.

En segundo lugar, se negocia todo lo concerniente al derecho migratorio, con la aprobación de visas especiales para jugadores, cuerpos técnicos, prensa y oficiales. También entra en juego el derecho tributario: por lo general, la Fifa busca regímenes especiales para la casa matriz y para sus filiales locales en los países sede. El derecho laboral, en la contratación de personal y de los equipos arbitrales. El derecho comercial y de la propiedad intelectual, fundamentales por el volumen de patrocinios, los derechos televisivos y la lucha contra el ambush marketing. El derecho del consumidor, en lo referente a la venta de boletería y paquetes de hospitalidad. Y el derecho penal y disciplinario, frente a los riesgos cada vez más visibles de manipulación de partidos, dopaje y delitos contra la seguridad.

A todo esto se suma la regulación propiamente deportiva: los reglamentos Fifa aplicables al torneo, el sistema disciplinario, las normas sobre elegibilidad de jugadores y los procedimientos del TAS, que establece en los países sede una división ad hoc para fallar los procesos de manera expedita durante el mundial.

Á. J.: Precisamente, ¿puede explicarnos qué es el Reglamento de la Fifa y cómo funciona?

J. P. C. R.: Cuando hablamos del “Reglamento de la FIFA en singular, por lo general nos estamos refiriendo, de manera coloquial, a todo el cuerpo normativo de la institución. En estricto sentido jurídico, estamos ante un sistema regulatorio complejo, compuesto por varios instrumentos. En la cúspide están los Estatutos de la Fifa, que son como la “constitución” del fútbol mundial y definen su estructura, sus órganos, sus miembros y sus principios fundamentales. De ahí se desprenden reglamentos más especializados, tales como el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, el Código Disciplinario, el Código de Ética y el Reglamento de Agentes de Fútbol, entre otros.

¿Cómo funciona en la práctica? La Fifa es una asociación de derecho privado suiza, pero su normativa tiene fuerza vinculante para sus 211 federaciones miembros, un número incluso superior al de los Estados miembros de la ONU. Esta normativa se aplica, en cascada, a los clubes, jugadores, entrenadores y demás personas o entidades involucradas en el fútbol. Cuando un futbolista firma un contrato profesional, está aceptando implícitamente someterse a esta normativa, así como a la jurisdicción de los órganos de la Fifa y, en última instancia, al TAS. Esa es la gran particularidad del derecho del fútbol: opera como un ordenamiento autónomo dentro del derecho privado, con un alcance global que pocas organizaciones internacionales logran.

Á. J.: ¿Cómo se relaciona la Fifa con los países organizadores del Mundial de Fútbol?

J. P. C. R.: La relación entre la Fifa y los países anfitriones se articula a través de instrumentos contractuales muy precisos que se firman años antes de la realización del torneo. El principal de ellos es el Host Country Agreement, que se complementa con los government guarantees que, como mencioné, son una serie de garantías que los gobiernos deben otorgar y cumplir frente a la Fifa como condición para ser elegidos sede.

Estas garantías cubren áreas estratégicas. La primera es la garantía migratoria: el país se compromete a facilitar el ingreso de jugadores, oficiales, prensa, patrocinadores y aficionados. La segunda es la garantía tributaria y aduanera: típicamente, la Fifa, sus filiales locales y ciertos contratistas operan bajo regímenes especiales de exención. La tercera es la protección de la propiedad intelectual y la lucha contra el ambush marketing, con normas reforzadas que protegen a las marcas oficiales patrocinadores que pagan cifras millonarias por su exclusividad. Y la cuarta es la garantía de seguridad, en la que el Estado anfitrión asume responsabilidades muy importantes.

En el caso del Mundial 2026 existe una particularidad: al ser tres países anfitriones, la Fifa constituyó tres filiales locales FWC26 Canada, FWC2026 México y FWC2026 US, que son los vehículos jurídicos utilizados para gestionar la operación del torneo en cada jurisdicción. Cada una de estas empresas articula la relación con los gobiernos nacionales, las federaciones y las ciudades sede.

Á. J.: ¿Cómo se han incorporado las casas de apuestas al deporte, especialmente al fútbol? ¿Cómo garantizar la trasparencia en el deporte de todos sus participantes?

J. P. C. R.: Las casas de apuestas dejaron de ser un actor marginal y hoy, hay que decirlo con claridad, se han convertido en protagonistas del ecosistema futbolístico. Patrocinan camisetas, ligas, transmisiones e incluso equipos enteros. Esa transformación ha traído oportunidades económicas innegables, pero también riesgos jurídicos y deportivos muy serios, que han obligado al Derecho a reaccionar en tres niveles.

A nivel regulatorio, cada país define su propio régimen. Colombia, por ejemplo, fue pionera en Latinoamérica al adoptar un sistema de licencias para apuestas en línea, y hoy operan en el país más de una decena de casas de apuestas legalmente habilitadas. En otras jurisdicciones, los esquemas varían entre el monopolio estatal, la licencia abierta y la prohibición total.

A nivel deportivo, la Fifa y las confederaciones han establecido normas estrictas en materia de integridad. Por eso, el Código Disciplinario de la Fifa prohíbe que jugadores, entrenadores, árbitros y oficiales apuesten en eventos deportivos en los que estén involucrados. La manipulación de partidos (match-fixing) es sancionada con especial severidad: las penas pueden llegar al punto de impedirle a un futbolista volver a participar oficialmente en cualquier evento relacionado con el fútbol durante el resto de su vida. Además, existen unidades de inteligencia que monitorean patrones sospechosos de apuestas y generan alertas para que los casos sean estudiados y, en su caso, sancionados.

El reto ahora es construir un marco que permita el desarrollo legítimo de la industria sin comprometer la integridad de la competencia. Ese equilibrio es, hoy, uno de los grandes debates contemporáneos del Derecho Deportivo.

Á. J.: ¿Cómo ve la evolución y el interés por el Derecho Deportivo en Colombia, en particular por el Derecho del Fútbol?

J. P. C. R.: Soy optimista, pero también realista. La especialidad ha venido creciendo en Colombia de manera sostenida, pero seguimos teniendo una brecha importante respecto a Europa, donde el Derecho Deportivo lleva varias décadas consolidado a nivel académico, jurisprudencial y profesional. Esa brecha fue precisamente uno de los hallazgos que me motivaron a escribir el libro: cuando me acerqué a esta disciplina, advertí su enorme potencial de proyección en la región y, al mismo tiempo, la escasez de obras sistemáticas y didácticas que orientaran a los abogados latinoamericanos a adentrarse en ella.

Hoy veo señales muy alentadoras. Cada vez más universidades colombianas incluyen cursos, diplomados y seminarios de Derecho Deportivo en su oferta académica. Hay despachos especializados consolidándose, jóvenes abogados haciendo maestrías en el extranjero y participando en programas internacionales de especialización en la materia. Existe, además, un ecosistema de jugadores, clubes y agentes que demanda asesoría jurídica cada vez más sofisticada. La llegada del Mundial 2026 a la región será, sin duda, un catalizador adicional: pondrá los temas del derecho del fútbol en la conversación pública y abrirá oportunidades de trabajo para profesionales colombianos. De hecho, hoy contamos ya con varias profesionales colombianas en posiciones importantes dentro del equipo legal de la Fifa liderado por Emilio García Silvero en Miami.

Á. J.: ¿Entonces, qué le preocupa?

J. P. C. R.: Lo que realmente me preocupa, y lo digo con franqueza, es que sigamos siendo solo consumidores de doctrina europea, sin atrevernos a producir un pensamiento jurídico propio en nuestra región. Latinoamérica exporta hoy el mayor talento futbolístico del mundo, pero importa casi todo el andamiaje jurídico que lo regula. Ese desbalance debe corregirse, y la única forma de hacerlo es escribiendo, investigando y formando especialistas desde la región.

Por eso este libro está pensado especialmente para estudiantes, abogados jóvenes y profesionales del deporte de habla hispana: quiero que sirva como un punto de partida para que las próximas generaciones exploren este campo con las herramientas adecuadas y contribuyan a posicionar a Colombia y a Latinoamérica en un terreno que, por afición, por historia y por talento, nos pertenece tanto como a Europa.

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