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Sara Milena Cruz Abril

Redactora Ámbito Jurídico

 

Según cifras de la Corporación de Excelencia en la Justicia (CEJ), Colombia es el segundo país del mundo con más abogados por cada 100.000 habitantes, después de Costa Rica.

 

La explicación puede estar relacionada con el hecho de que la sociedad colombiana es conflictiva y eso lleva a que muchos quieran ejercer una profesión relacionada con la solución de controversias.

 

Pero también, el progreso económico del país, el surgimiento de nuevas empresas, formas de asociarse, plataformas tecnológicas y muchas otras situaciones exigen asesoría legal permanente.

 

Viéndolo así, el Derecho es un gran campo de acción, aunque es claro que el alto número de colegas endurece las opciones en el mercado laboral. ¿Habrá mucha competencia?

 

En muchos casos, el desarrollo profesional y la remuneración no suelen ir de la mano, lo que, a su vez, puede incidir en que los abogados, de alguna manera, se perciban como profesionales precarios.

 

Esta sensación no solo se refiere a Colombia, pues en el 2015 se informó que los abogados españoles se perciben como profesionales que pasan por apuros económicos para llegar a fin de mes. Así se concluyó del VI Barómetro Interno de la Abogacía.

 

Enfoquémonos en un caso puntual, en nuestro país, de acuerdo con un reciente estudio, en cuya elaboración participaron medios y entidades nacionales e internacionales, los abogados que prestan sus servicios al Sistema nacional de defensoría pública son contratados de manera externa y sus honorarios no aumentan cada año para compensar la inflación, como sí lo hace su carga laboral.

 

Tal es la situación que un grupo de 153 defensores públicos está a cargo de 234.964 procesos relacionados con las víctimas que dejó el conflicto. Esta carga se dividió en partes iguales, correspondiéndole a cada uno 1.535 casos.

 

La cifra es absurda, teniendo en cuenta que para asegurar una defensa efectiva y oportuna el número de casos simultáneos por abogado no debe superar los 50, con dedicación exclusiva.

 

Pero además, las diferencias se presentan en relación con lo que ganan mensualmente jueces y fiscales, quienes en promedio devengan $ 7 millones mensuales, mientras que los defensores públicos, que atienden a 80 personas acusadas penalmente, tienen un contrato anual de prestación de servicios por $ 4.310.000 mensuales, aproximadamente, por lo que se ven obligados a llevar procesos de clientes privados, pero ¿con qué tiempo?

 

 

Abogados en el sector privado

 

El panorama en el sector privado, aunque no es la regla general, también presenta sus altibajos. No es fácil para un recién egresado de la facultad de Derecho ni para algunos abogados con experiencia ubicarse laboralmente con las condiciones anheladas.

 

En portales de ofertas laborales se encuentran algunas como “se requiere abogado recién egresado con especialización, para adelantar toda la gestión en los procesos disciplinarios y control de contrataciones en empresas del sector y solución de conflictos laborales, salario $ 1.800.000”.

 

Otra indica: “empresa del sector de proyectos especiales requiere abogados recién egresados con experiencia en el área jurídica y atención al cliente para trabajar fuera de Bogotá, con un salario de $ 1.000.000 mensuales”.

 

Sin tener en cuenta que muchas ofertas no contemplan la vinculación laboral directa, sino por prestación de servicios, una figura cada vez más usada en entidades privadas como públicas, así: “importante empresa requiere profesional en Derecho, con experiencia en sustentación, elaboración y trámite de objeciones, derechos de petición, atención a requerimientos de superintendencia, capacidad de negociación, excelente comunicación escrita y oral, con honorarios mensuales de $ 3.000.000”.

 

No es en todos los casos, cabe aclarar, ya que afortunadamente algunos logran ubicarse en buenas y reconocidas plazas de prestigiosas firmas y compañías. Hay que anotar que la situación de la economía también obliga a las empresas a ajustar perfiles y remuneraciones en aras a ser más competitivas.

 

Pero para muchos es un camello encontrar un trabajo que consideran digno. ¿Ha recibido usted una oferta laboral que no le despierte ni ganas de responder? ¿Cuáles son los límites para no sentirse un abogado precario?