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Andrés Umaña

Director de Asuntos Legales, Externos y Corporativos de Microsoft Colombia

 

Recientes escándalos mediáticos, como los Odebrecht y Reficar, en el sector público, y los carteles empresariales, en el sector privado, han evidenciado la magnitud del problema de corrupción al que nos enfrentamos los colombianos. En los debates sobre las medidas para luchar contra este flagelo, sin embargo, muy poco se ha discutido sobre el rol que las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) pueden cumplir en la lucha contra este flagelo.

 

¿Qué podrían hacer? Las experiencias de otros países son muy ilustrativas. En materia tributaria, por ejemplo, la Australian Taxation Office, la autoridad tributaria australiana, ha logrado en los últimos años ahorros aproximados de 150 millones de dólares anuales, gracias a la implementación de las TIC en sus procesos administrativos, y también aumentó sus ingresos consistentemente, usando técnicas de big data en cruces de bases de datos, para rastrear el uso de paraísos fiscales para evadir el impuesto sobre la renta por parte de grandes contribuyentes y el impuesto a las ventas por parte de pequeños comerciantes.

 

El Servicio de Administración Tributario de México, por su parte, es un modelo global de cómo el uso de los servicios de computación en la nube puede potenciar el procesamiento de trámites fiscales, la vigilancia electrónica de los contribuyentes y la facturación electrónica, aumentado, igualmente, el recaudo tributario.

 

El caso colombiano

 

En Colombia, también tenemos ejemplos que ya han demostrado la eficacia de las TIC en la lucha contra la corrupción. El Departamento Nacional de Planeación informó, recientemente, el retiro de más de 370.000 personas del Sisbén, por no reunir los requisitos para pertenecer al mismo. La depuración se hizo, en buena medida, contrastando la información de múltiples bases de datos y, en el futuro, se espera contrastar más de 24 fuentes de información. Este tipo de análisis requerirá, cada vez más, del uso de técnicas de big data y la infraestructura de los proveedores de computación en la nube.

 

Otros proyectos también son prometedores. Los esfuerzos de la Dian para recoger información de otros países y para la implementación de la facturación electrónica no solamente simplificarán sus procedimientos, sino que le permitirán a esta entidad hacer visible y encontrar nueva información a la que antes no tenía acceso.

 

Pero estos ejemplos son solo una pequeña muestra del potencial que ofrecen las TIC. En un mundo que está en un proceso de transformación digital, en el que cada vez se recoge y procesa más información, las ventajas de herramientas como inteligencia artificial, el internet de las cosas y el big data se harán cada vez más evidentes. Y el marco regulatorio colombiano está listo para proveer el insumo en aras de la utilización de estas herramientas. La Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública (L. 1712/14) y el régimen colombiano de protección de datos personales ya ofrecen un marco jurídico seguro para que tanto entidades públicas como privadas aprovechen estas nuevas tecnologías.

 

En ese sentido, el próximo 1º de agosto, Microsoft Colombia estará presente en la II Conferencia internacional sobre TIC, Justicia y Derecho, evento organizado por la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, por medio de su Centro de Estudios de Derecho y Tecnología; ÁMBITO JURÍDICO; Legis y Certicámara, en el que ahondaremos en el impacto que los nuevos fenómenos tecnológicos tendrán en el sector público y privado y, en particular, en la lucha contra la corrupción.