Con plena independencia del parámetro legal sobre dosis personal de narcóticos, el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes se aplica incluso a los adictos cuando son sorprendidos portando o almacenando dichas sustancias con fines de venta, tráfico, comercio o distribución. (Lea: Conozca la nueva interpretación de la Corte Suprema sobre la dosis personal de estupefacientes)

 

Así lo precisó la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia luego de confirmar una condena de 64 meses de prisión contra un expendedor de estupefacientes a quien las autoridades hallaron en su lugar de residencia una cantidad por encima de la dosis personal mínima permitida por el ordenamiento jurídico.

 

Hay que mencionar que la defensa del condenado demostró en el proceso que era consumidor habitual de estupefacientes; no obstante, la Sala advirtió que las circunstancias particulares del caso permitieron mediante prueba circunstancial edificar su compromiso penal. (Lea: Procuraduría dice que fallo sobre dosis mínima legaliza microtráfico, para la Fiscalía es una decisión de avanzada)

 

Las circunstancias que se tuvieron en cuenta en la investigación penal se resumen en las siguientes:

 

  • El conocimiento que tenía la Policía Nacional de que en la residencia donde ocurrió la detención se  comercializaba con estupefacientes.

 

  • El hallazgo de bolsas pequeñas transparentes

 

  • Dinero en efectivo en billetes de varias denominaciones, característicos del menudeo.

 

  • Una vez se percató de la presencia de los uniformados, el procesado huyó y lanzó un paquete hacia el exterior.

 

En este tipo de conductas pueden coexistir las dos calidades, tanto la de adicto como el de distribuidor o comerciante de la droga, motivo por el cual el alto tribunal aclaró que la justicia no puede permitir que, precisamente, una enfermedad sea utilizada como pretexto para delinquir, esto es, que bajo el supuesto de portar dosis compatibles con el propósito o necesidad de consumo también queden amparadas cantidades destinadas con fines de comercialización.

 

Así, enfatizó que en el proceso acusatorio se debe establecer si se está ante un enfermo o una persona que desea violar la ley, ya que no se trata  de condenar o absolver a un enfermo con argumentos inconsistentes. (Lea: Así se podrá producir marihuana con fines medicinales)

 

“De la conducta del primero se deben ocupar las autoridades de salud, pero para ello no solamente se debe demostrar que es un consumidor, también ha de probarse que la sustancia es para el consumo personal y en una cantidad compatible con ese propósito y su necesidad, pues si no se dan estrictamente estos supuestos su proceder, a pesar de ser un enfermo, adicto o consumidor, infringirá la ley penal y deberá ser juzgado”, concluyó el pronunciamiento (M.P. Eugenio Fernández Carlier).

 

(Corte Suprema de Justicia Sala Penal, Sentencia SP-41312016 (43512), Abr. 06/16)

 

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