Natalia Ospina Díaz

Abogada especialista en Derecho Informático y Nuevas Tecnologías

www.abogadotic.co

 

La llegada y el desarrollo de la economía digital induce a la necesaria transformación de las empresas y de los servicios que se prestan. La estructuración de una nueva estrategia que satisfaga al nuevo cliente impone como reto la ejecución de procesos de innovación que nos hacen repensar la forma en la que nos acercaremos al nuevo mercado ya digitalizado. 

 

En los últimos años, los procesos de transformación digital que se han ejecutado, llevando a cabo ejercicios de innovación y que han tenido como resultado modelos de negocio disruptivos, tienen una característica particular: estos nuevos modelos han democratizado los servicios propios de su mercado y han hecho que su bandera sea el acceso de la población a bienes y servicios de calidad a los que antes no tenían acceso.

 

Precisamente, la función de la tecnología como herramienta es la de cerrar la brecha digital, promoviendo la igualdad; los modelos de negocio, las entidades públicas y empresas privadas que han entendido esto alrededor del mundo han sido exitosos en su transformación digital.

 

He venido sosteniendo en los últimos años que la disrupción de la era digital todavía no ha llegado a los servicios jurídicos. Para que esto suceda, para que haya una verdadera transformación digital y se logre la oferta de un servicio jurídico competitivo bajo un modelo innovador que se adapte a la era digital, debe haber una mutación de los modelos tradicionales hacia modelos que generen un acceso inclusivo y que garanticen calidad y eficiencia.

 

Afirmamos que los nuevos modelos de negocio en el área jurídica deben ser inclusivos porque los asesores legales son pieza fundamental de un país en crecimiento en el que, de acuerdo al informe de dinámica empresarial expedido por Confecámaras, se crearon en el 2016 299.632 unidades productivas. Este dato hace que los abogados y sus empresas sean asesores del emprendimiento, aún más si se tiene en cuenta que en Colombia más del 90% de las empresas son clasificadas como micro, pequeñas y medianas.

 

Pero la transformación no se trata de hacer lo mismo acompañados de una herramienta tecnológica, se trata de promover la transformación de la empresa legal contribuyendo a la sociedad con ayuda de esas herramientas y apoyados en la innovación.

 

La transformación digital de nuestras firmas de abogados debe aportar a la disminución de los riesgos legales y a la mejora de las relaciones jurídicas con los sujetos que atendemos, imprimiendo calidad, celeridad y confianza a los trámites y documentos que nos confían nuestros clientes.

 

Lo anterior es una gran tarea, pero nos enfrentamos a varios obstáculos: en primer lugar, la poca eficiencia en la toma de decisiones de autoridades judiciales y administrativas; en segundo lugar, las barreras que impone la legislación a los nuevos modelos de negocio que nuestros clientes ponen bajo nuestra consideración y, en tercer lugar, el lento avance de los procesos de transformación digital del propio Estado hace que carezcamos de información vital para llevar a cabo nuestros procesos.

 

La meta, desde cada despacho, es superar estos obstáculos para transformar nuestros servicios, entendiendo que la transformación digital ya no es una opción sino el siguiente punto a considerar en nuestra estrategia empresarial.