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Fernando Ávila

feravila@cable.net.co

Fundación Redacción

 

Un titular de prensa dice: “Facultades de derecho postularían a magistrados de Consejo Electoral”. La palabra Derecho debió escribirse con mayúscula inicial, según la norma de la Academia que en el Diccionario panhispánico de dudas, 2005, está expresada así: “Se escriben con inicial mayúscula los sustantivos y adjetivos que forman el nombre de disciplinas científicas, cuando nos referimos a ellas como materias de estudio, y especialmente en contextos académicos (nombres de asignaturas, cátedras, facultades, etc.) o curriculares: Soy licenciado en Biología / Me matriculé en Arquitectura / El profesor de Cálculo Numérico es extraordinario”.

 

El paréntesis es claro: asignaturas, cátedras, facultades. Al hablar, pues, de las facultades de Derecho, esta palabra (Derecho) debe ir con mayúscula inicial.

 

La Ortografía de la lengua española, 2010, lo ratifica así: “Se escriben con mayúscula inicial todas las palabras significativas que componen la denominación completa de entidades, instituciones, organismos, departamento o secciones administrativas, órdenes religiosas, unidades militares, partidos políticos, equipos deportivos, organizaciones, asociaciones, compañías teatrales, grupos musicales, etc.: Biblioteca Nacional, Orden del Temple, Médicos Sin Fronteras, Vieja Trova Santiaguera, Facultad de Farmacia, la Cámara Alta”.

 

Nótese el penúltimo ejemplo: “Facultad de Farmacia”; análogamente, “…de Derecho”.

 

En cambio, los adjetivos aplicables al profesional del Derecho, abogado, jurista, legista, etc., se escriben con inicial minúscula, lo mismo que los cargos que puedan ocupar, magistrado, juez, fiscal, defensor, oidor, edil, procurador, contralor, director, gerente, etc.

 

Electo y elegido

 

Una infografía dice: “El cardenal Bergoglio fue electo sumo pontífice, el primero de origen latinoamericano en la historia de la Iglesia católica”.

 

El verbo elegir tiene dos participios, elegido y electo. Se recomienda usar elegido, en las formas verbales, “Bergoglio fue elegido por los cardenales en la quinta votación”, y electo, como adjetivo, entre el momento de la elección y el del inicio del ministerio, “El papa electo presidirá la misa de iniciación papal el próximo domingo”. Antiguamente el papa era coronado. Hoy no hay coronación, sino misa de iniciación papal.

 

El mismo uso corresponde a casos similares. Se habla de presidente electo, gobernador electo, alcalde electo, entre la fecha de su triunfo electoral y la de su posesión, “El presidente electo se reúne en Ibiza con sus posibles ministros”, y se usa el término elegido en las expresiones verbales que dan cuenta del resultado de las elecciones, “El gobernador fue elegido por abrumadora mayoría”. 

 

Signos de interrogación

 

“¿Explíquenos cuáles han sido sus principales desafíos y objetivos al frente de Colces?”, dice una de las preguntas que este periódico le formula a un entrevistado.

 

Hay pregunta directa y pregunta indirecta. La pregunta directa exige signos de interrogación, “¿Cuántos cupos hay?”, “¿Quiénes van a asistir?”, “¿Cuáles han sido sus principales desafíos?”, mientras que la indirecta no los admite, “Todos se preguntan cuántos cupos hay”, “Es preciso establecer quiénes van a asistir”, “Explíquenos cuáles han sido sus principales desafíos”.

 

Un aspecto ortográfico interesante es que en ambos casos el pronombre interrogativo lleva tilde. Véala en las palabras cuántos, quiénes y cuáles, de las tres parejas de ejemplos. Se trata de las llamadas tildes diacríticas (‘que distinguen’), pues sin ellas dejan de ser palabras tónicas y se convierten en pronombres relativos, “Invite a cuantos pueda”, “Que vengan quienes quieran”, “Compró las herramientas indicadas, sin las cuales no podría armar el aparato”.