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Fernando Ávila

feravila@cable.net.co

Fundación Redacción

 

En la citación a asambleas, el primer lugar del orden del día suele ser “verificación del cuórum”, solo que quienes lo redactan no se han atrevido a usar la palabra “cuórum”, tal como indica la Ortografía de la lengua española, 2010, que se debe escribir.

 

Durante muchos años se escribió “quórum”, forma latina con la tilde española, como se hacía con otros latinismos, como “ultimátum” y “hábeas corpus”. En el 2010 la Academia estableció que los latinismos se escribirían en adelante como los demás extranjerismos, en cursiva y sin tildes, baby sitter (inglés), pizza (italiano), leitmotiv (alemán), habeas corpus (latín), pero seguidamente, estableció también que palabras como summum y quorum, tradicionalmente usadas en su forma latina, tendrían en adelante adaptación española, “sumun” y “cuórum”.

 

Cambiar costumbres asentadas durante años no es fácil, pero en este caso y muchos similares se trata de la evolución natural del idioma. Ninguna lengua viva tiene normas incambiables. Las normas se van adaptando a las costumbres de los hablantes, a los descubrimientos, a las necesidades expresivas de las nuevas generaciones y a veces incluso a las limitaciones técnicas de los medios comunicativos, como puede ser el caso de los inefables 140 caracteres de Twitter.

 

En el caso de cuórum, se trata de la adaptación de un vocablo latino, como hay infinidad de casos en nuestro idioma, in fraganti (de in flagranti crimine), lapso (de lapsus), alto (de altus)… Por algo nuestra lengua, que tiene vocablos de origen alemán (revólver), inglés (ponqué), francés (mesón), italiano (ciudadela), sánscrito (gurú), japonés (yudo), griego (democracia), es fundamentalmente una lengua latina.

 

Todelar

 

Dicen los periódicos de estos días que la marca Todelar no va más. Este acrónimo formado con el apellido de los fundadores, Tobón de la Roche, estuvo al aire por más de 60 años.

 

En 1971, con motivo de los Juegos Panamericanos de Cali, Todelar les hizo sentir a las dos grandes cadenas de radio existentes, Caracol y RCN, que tenían un rival, gracias al magnífico cubrimiento de que hicieron gala.

 

Los seguidores de las transmisiones dominicales de fútbol y de la Vuelta a Colombia en Bicicleta se llevaron una gran sorpresa cuando el campeón Carlos Arturo Rueda C., el más sintonizado, desapareció de la frecuencia radial donde había alcanzado la fama de un youtuber y el prestigio de un gurú, y apareció como por arte de magia en Todelar.

 

Todelar tomó más fuerza aún con el noticiero que dirigió durante años Jorge Enrique Pulido, que contó con las voces de Judith Sarmiento, Eduardo Aponte Rodríguez y Manolo Villarreal, entre muchas. También atrapó la sintonía de los seguidores de radionovelas con su inolvidable “Kalimán”, interpretado por el eterno galán Gaspar Ospina, y le montó soberbia competencia a la Hora Philips con su revista musical diaria Toderama, que emitía desde su radioteatro, de 8 a 9 de la noche.

 

Cuando Caracol lanzó su emisora Radio 15, para los adolescentes de los años 60, y catapultó a Harold, Óscar Golden y Lyda Zamora, Todelar le montó la competencia en Radio Cordillera, con el Club del Clan, dirigido por Guillermo Hinestroza, que descubrió talentos como Vicky, Mariluz y Claudia de Colombia.

 

En los años 80 Todelar lanzó la versión radial los dos programas más exitosos de Prómec Televisión, “Dialogando” y “Hombres, mujeres y hogar”, en el que fui panelista, y pasé así de oyente esporádico a radioactor. En 1985 escribí la radionovela “El papa amigo”, que se grabó en Todelar, con el mejor elenco del momento, y fue retransmitida por muchas emisoras independientes, en vísperas de la venida del papa Juan Pablo II (1986).

 

Lamentablemente toda esta historia de radio hablada en español dará paso en sus frecuencias a la música cantada en inglés.