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Benjamín Ardila Duarte

 

- A la muerte del expresidente Miguel Antonio Caro se habló de su rectitud: Jamás vendiera él su primogenitura ideal por el mezquino plato del semita Esaú. Cosa rara en los tiempos que corren… Caro era un hombre virtuoso. El país tiene sed de probidad como el desierto tiene sed de agua pura.

 

- El virrey Solís se interesó mucho por el Hospital de Santafé de Bogotá. Cuenta el historiador Ibáñez que el funcionario, quien después vistió el hábito de franciscano, visitó el manicomio y preguntó a un demente si estaban comiendo bien y le respondió: “señor virrey, los frailes aquí comen como locos y nosotros los locos, comemos y ayunamos como frailes”.

 

- En la invernal tragedia de Mocoa se dice que había advertencias que no fueron atendidas. En la toma del Palacio de Justicia y en la avalancha del Gualí y el Nevado también se asegura lo mismo. Pecado de imprevisión, naturalmente. En 1948, días antes del 9 de abril y fecha luctuosa, el llamado artista colombiano decía insistentemente: Aquí va ha haber vaina…, y tampoco fue escuchado.

 

- Del primer ministro y estadista inglés Churchill hay mucho anecdotario: que la democracia es el peor de los sistemas políticos, con exclusión de todos los demás; que para derrotar a Hitler debemos aliarnos hasta con el diablo, y, también, que la política no se inventó para que los pueblos vayan al cielo, sino para que no se precipiten al infierno.

 

- Don Quijote, sobre los relatos escritos, señala: “habiendo y debiendo de ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir…”.