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Benjamín Ardila Duarte

 

- La elite del poder está emparentada casi siempre por matrimonios consanguíneos. Tamames lo comprobó en España. Lomenie en Francia y Madelin en el texto sobre servidores de la monarquía. López de Mesa, en el libro sobre la Cancillería de San Carlos, indica apellidos repetidos. Y Carrizosa Argáez en el linaje de los mandatarios señala el “conyugrama” y las estirpes emparentadas del mando supremo en Colombia. Una estudiante bugueña de Historia, al ver tanto parentesco en las familias del poder, afirmaba que, por ello, había nacido tanto bobo.

 

- El ministro francés León Blum, cuando llegó la paz, convencido de que debían administrar las nuevas gentes, dijo: “En cualquier crisis de la historia se impone el retiro e incluso la caducidad prematura de generaciones humanas, ya diezmadas, que actuaron en ella directamente. Si se exceptúan algunos ancianos conservados como fetiches y que acaban de ser arrojados como lastre, la tormenta despeja el camino de la juventud. Ella deja de ser promesa de porvenir para encargarse inopinadamente del deber anticipado, al adelantarse el curso regular de las transmisiones y las herencias”.

 

- Nehru, estadista de la India, creador de los No Alineados, quería hacerlo todo y era sucesor de Gandhi, quien quería volver al telar y la rueca, y Nehru deseaba la industrialización. Era una mezcla de oriente y occidente. En el matrimonio de su sobrino Tara Pandit, el primer ministro tomó el cuchillo para partir el ponqué, por ser figura política en la fiesta. Su hermana le recordó que esa era tarea de los esposos y que el mandatario poderoso no era la novia.

 

- La crisis del año 1929 sorprendió al presidente Calvin Coolidge, quien, en diciembre de 1928, acababa de decirle al Congreso americano: “Ninguno de los congresos de EE UU lo ha hecho con más placenteras perspectivas que las actuales. En los asuntos domésticos hay tranquilidad y satisfacción, pues se ha alcanzado el más alto récord de prosperidad. En asuntos extranjeros existe paz y buena voluntad que provienen de la mutua comprensión”. Más tarde, Galbraith y Friedman han estudiado esa crisis y Keynes y F. D. Roosevelt batallaron hasta conjurarla.