Gonzalo A. Ramírez Cleves

Profesor Derecho Constitucional

Universidad Externado de Colombia

@iureamicorum

 

A sus 101 años de vida murió en Bogotá, el pasado 17 de mayo, Carlos Restrepo Piedrahita (1916-2017). Conocí al Doctor Restrepo en 1993, cuando me presenté como monitor al Departamento de Derecho Constitucional del Externado. La entrevista la realizó él y la Doctora Sandra Morelli. Restrepo con su corbatín y su mirada severa y seria, nos preguntaba por qué queríamos ser monitores, qué idiomas sabíamos y sobre nuestros intereses académicos e intelectuales.

 

Su oficina, en donde se realizaba la entrevista, estaba llena de símbolos, un afiche de Nietzche, búhos, libros por doquier en varios idiomas, la revista alemana Spiegel. Al final nos preguntó a los cuatro candidatos que quién quería trabajar con él, yo sin dudarlo alcé la mano, fui el único. No sé por qué lo hice, fue algo instintivo, seguramente se me pareció a mi abuela materna que también era adusta, severa y con gran amor por la historia. Ese día y ese alzar la mano marcaron para siempre lo que ha sido mi vida. El amor por el Derecho, el constitucionalismo, la disciplina, el formarse siempre como ser humano, fortalecer el espíritu, la curiosidad académica, el amor por los idiomas y los viajes.

 

El trabajo con el Doctor Restrepo como monitor consistía en buscar documentos de la historia constitucional del Derecho. En las reuniones nos contó que había descubierto, cuando intentaba realizar un manual de derecho constitucional, que la historia en ese campo estaba sesgada, que se contaba solo parcialmente, que se invisibilizaba la contribución de los liberales, porque la historia constitucional la habían escrito en su mayoría autores conservadores.

 

A partir de ese descubrimiento decidió abandonar la idea del manual y empezar a reconstruir y construir la historia del derecho constitucional colombiano desde sus primeros años, haciendo descubrimientos invaluables, como la Declaración de Pore de 1818, estudios sobre la Asamblea Constituyente de Cúcuta en 1821, el  primer constitucionalismo de Colombia y Venezuela (1810- 1815), las constituciones provinciales y estatales de 1853 a 1886, cuando se empezó a fortalecer el liberalismo y el federalismo con las constituciones de 1853, 1858 y, especialmente, con la Constitución de Rionegro de 1863, la historia de los primeros constitucionalistas en Colombia y los orígenes del control de constitucionalidad, entre otros temas. Ese fue su legado, que lo continuó hasta su retiro de la universidad, a los 90 años.

 

El Doctor Restrepo era un furibundo defensor de Santander, en comunidades de trabajo nos puso a leer la biografía de Pilar Moreno de Ángel. Admiraba a Alemania, fue embajador allí por muchos años, a Nietzche, descubrió en uno de sus viajes la verdadera piedra de Zaratrustra en un lago de Suiza.

 

Cuando joven trabajó con Jorge Eliecer Gaitán cuando era Ministro de Trabajo, viajó con él por el Río Magdalena conociendo los problemas del país en los años cuarenta. Se tomó la Radio Nacional cuando asesinaron a Gaitán, nos dijo que conoció a Stalin, Billy Brandt, Konrad Adenauer, fue amigo personal de López Michelsen y tuvo una amistad por muchos años con el Doctor Fernando Hinestrosa.

 

Restrepo Piedrahita ocupó la rectoría del Externado como encargado cuando el Doctor Hinestrosa fue embajador ante El Vaticano, ahí surgió la idea de los jardines y de conservar el entorno en donde se educa.

 

En las reuniones de trabajo, que eran puntualmente los martes a las 12, nos pedía los documentos que investigábamos en los archivos de periódico de la Luis Ángel Arango y de la Biblioteca Nacional, pero más que todo lo que hacía Restrepo era formarnos, educarnos como futuros profesores.

 

Nos decía, repitiendo a Wittgenstein, que “el límite de tu mundo era el límite de tu lenguaje”, y nos pedía además de conservar un buen promedio que estudiáramos un idioma. Gracias al Doctor Restrepo pude seguir formándome como Doctor en España, viajar, conocer muchos de los lugares que nos contaba en las reuniones. Pero sobre todo gracias a él pude forjar mi espíritu como académico y persona.

 

Gracias querido maestro por todas las enseñanzas, seguiremos su legado a partir de su ejemplo, no lo dude.